Actualización: junio 18, 2025
Hallar la fórmula mágica del elixir de la vida ha sido (y es) una preocupación constante en la historia de la ciencia. Que se ha interesado en encontrar el tesoro más codiciado de la humanidad, el de la eterna juventud y la inmortalidad.
Todas aquellas creencias comienzan a tomar fuerza con los escritos del Génesis, uno de los libros de Moisés que forman el Antiguo Testamento. En donde se nos explica que después de que Adán y Eva probaron el árbol del conocimiento, tentados por la serpiente, ellos empezaron a ser conscientes y tener un conocimiento. Que los llevaría a querer tomar del árbol de la vida, el cual Dios había colocado milagroso justo en el medio del jardín del Edén, al lado del árbol del conocimiento del bien y del mal. Algo que su creador no iba a permitir cortando inmediatamente su conexión divina con ellos, al deducir que Adán y Eva buscarían llegar a ser como su Creador o incluso superior.
Razón por la cual Dios los expulso de Jardín del Edén, no sin antes provocarles la muerte espiritual, que les impedía la comunicación directa con su creador y por ende su divinidad e inmortalidad. En donde sus cuerpos se hicieron mortales, es decir, que estarían sujetos al pecado y a la muerte…

Mitos y teorías sobre el elixir de la vida a través de la historia
Es quizás una de estas razones que Herodoto, el padre de la Historia, ya habla de una fuente de vida que disfrutaba el Rey de Etiopia y, en general los habitantes de África central, quienes eran muy longevos gracias a las bondades del agua de dicha fuente.
En cuanto la civilización egipcia se sabía que divinizaban al rio Nilo en dios Hapi, abastecedor de fuentes y manantiales. Y así mismo lo consideraban como la fuente de vida y de fertilidad. Por otro lado la creencia de la inmortalidad de su faraón fue muy importante per ello se construyeron las pirámides y se realizó el proceso de momificación.
Por otro lado la antigua Mesopotamia bañada a sus lados de los ríos Tigris y Éufrates que se derivaban del gran río del jardín del Edén, también parece que llevaba consigo el elixir de la vida, una fuente que devolvía la juventud al que ya la había perdido.
Para el caso de la India encontramos el río Ganges, considerado uno de los lugares más sagrados del hinduismos, ya que se cree que sus aguas purifican y dejan libre de pecado al que se bañe en ellas.
Además señalan que cerca de allí hay una laguna y en medio de ella un árbol. Y que toda hoja que cae de ese árbol a la laguna impregna con poderes mágicos a quien toque el agua, quedando inmediatamente sanado y rejuvenecido.
Otra de sus creencias se trataba sobre el néctar de la inmortalidad, la amrita, creada por los dioses del bien (devas) y del mal (asuris) al batir el Océano de Leche. Fue quizás por ello que Alejandro Magno tenía la pasión por conquistar India, que no pudo ser, creyendo que allí se ubicaba la fuente de la Eterna Juventud.
Los griegos en cambio concebían su mitología a través de sus dioses quienes bebían los cálices de esa fuerza mágica para ser inmortales. Se creía que dicha sustancia con la que los dioses se alimentaban era la ambrosía, muchas veces simbolizada por un licor divino o agua viva, que significaba inmortalidad. Y que este elixir divino no estaba disponible para los seres humanos y, en el caso de que uno de ellos llegara a ganarse el respeto suficiente como para probarla, se convertía en héroe o semidiós.
Para los romanos la inmortalidad venía vinculada al reconocimiento, la recordación o la fama. Ellos nos creían en la perduración de la carne y el espíritu, sabían el cuerpo se descomponía y asumían que las almas acababan disolviéndose en las brumas del Hades. Para ellos la inmoralidad estaba vinculada únicamente a las palabras que te nombraban cuando ya no estabas y a la conservación de tu nombre en la memoria de las personas. Es decir cuando te convertías en un mito o una leyenda.
Muchas civilizaciones de Eurasia perpetuaron leyendas que atribuyen propiedades rejuvenecedoras a las aguas situadas en diversos lugares de Asia e incluso de África.
Pero una de las creencias que perpetuó fue una ocurrida en la lejana China, con Qin Shi Huang, fundador de la dinastía Qin y primer emperador chino, quien estuvo obsesionado con ser inmortal y envió a 3000 mil jóvenes, encabezados por el alquimista Xu Fu a la isla Zhifu, en donde se pensaba estaba la Montaña de la inmortalidad Penglai. Lo que ocurrió entonces que fue que los encargados de traerle el elixir de la vida eterna, nunca regresaron, todo parece indicar que al descubrir Japón se quedaron allí.
Aquel imprevisto no detuvo las ansias del emperador de conseguir aquel elixir de la juventud, muriendo envenenado por mercurio, luego de tomar un brebaje preparado por sus médicos, quienes le aseguraron que habían encontrado el anhelado elixir. Estas serían una de las bases de la alquimia, en donde empezaron a experimentar con diferentes elementos y metales.
En Arabia empiezan a surgir entonces los varaderos maestros en el arte de la alquimia, quienes en su afán de buscar el Exeer Al-hayat (elixir de la vida), descubrieron muchos reactivos químicos e inventaron el alambique, la técnica de la destilación y un potente tónico rejuvenecedor, que no era más que una bebida alcohólica.
Con la llegada a través de la ocupación árabe de España, los alquimistas europeos, además de buscar la piedra filosofal, que supuestamente podría convertir los metales en oro, buscaron también el elixir de la vida.
Ya finalizando es cuando llegamos a la tradición indígena americana quienes creían que ciertos árboles de las márgenes del Orinoco tenían el poder de rejuvenecer, como la palmera moriche, o virtudes curativas, como el palo santo o el xagua, o la capacidad de mantenerlo despierto varias horas y de forma lúcida a quien consume la Ilex Guayusa.
También creían que existía una isla llamada Bimini en la que brotaba un manantial cuyas aguas proporcionaban la eterna juventud a quienes tomaran de ellas. O para no ir más allá en México se llegó a mencionar sobre el mítico Árbol de la inmortalidad, que teñía de azul las aguas. Y de la cual se servían los indios para lavarse las piernas y a veces completamente cuando sentían las carnes flojas.

En busca del Santo Grial (nuevas expediciones)
Quien se conoce inició con este ritual es Juan el Bautista, que realizaba este acto en el río el Jordán, y lo hizo precisamente con Jesucristo, al cual bautizo junto a la santísima Trinidad.
Tiempo después cuando Jesucristo es reconocido como el Mesías y el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Llega el día de su sacrificio, en donde algunos autores sostienes que fue José de Arimatea quien usaría la copa que uso Jesucristo en la última cena, para recoger la sangre y el agua emanadas de la herida y establecer una dinastía de guardianes para mantenerla a salvo y escondida.
Ya que sabía de antemano que la sangre de Jesús era inmaculada y sin pecado, que compartía la misma esencia de vida, inmortalidad y divinidad del Dios Todopoderoso.
De aquel simbólico evento es que se da inicio al mito del Santo Grial o la copa mística, que contenía rastros de las propiedades de la sangre de Jesús, es decir la fuerza tremenda que surge del elemento primordial o del Alkahest, clave para transmutar todos los cuerpos.
Surgen entonces tres grandes epopeyas medievales y célticas que estarían relacionadas con el Santo Grial: la Chanson de Roldán, el Cantar del Mío Cid y el Ciclo Artúrico. En el caso del poema de Roldán, se cree que el santo grial era la que los protegía en sus batallas, así mismo al mojar la funda de su espada dentro de dicha copa le aseguraba el éxito.
Para el caso del poema del Cantar del Mío Cid, centraba su atención en la lanza del soldado Cayo Casio Longinos, la cual fue la que dio muerte a Jesús al perforar su costado derecho. Dejando residuos de la sangre del Mesías, lo que la relaciona fuertemente con los orígenes de la leyenda del Santo Grial. Pues dicha lanza, también conocida como la lanza del destino otorgaba un poder místico, pues se cree que cuando Cayo Casio perforo el costado de Jesús, dicha sangre que cayo en sus ojos le curo la ceguera.
En cuanto a la leyenda del Rey Arturo cuenta que estableció una corte, en su castillo Camelot, para convocar a los caballeros de la mesa redonda y encomendarles la tarea de buscar el Santo Grial, el cual creía que otorgaba poderes curativos.
Todo ello daría inicio a las primeras expediciones en busca de un sinfín de objetos valiosos relacionados con el Mesías: como el Santo Grial, la Lanza de Longinos, la Corona de Espinas, los clavos, los restos de la cruz (Lignum crucis), el Santo Prepucio de Jesucristo, la Sábana Santa, el Arca de la Alianza y la Mesa de Salomón entre otros, que pudiese resolver el linaje mesiánico y así mismo pudiese servir como amuleto, protección y como regenerador curativo o elixir de vida.
Uno de los primeros en interesarse por estos objetos valiosos fue Carlomagno, el rey de los francos y fundador del imperio Carolingio. Quien mandó confeccionar una lista de todas las iglesias y templos que guardaban este tipo de reliquias y así mismo el personal que la custodiaba. Pero con el inicio de las guerras entre persas, musulmanes y cristianos, se destruyen iglesias y monumentos, perdiendo completamente la pista de muchas de esas reliquias.
Llegaría entonces el siglo XII, en donde el objeto más codiciado ya era el Santo Grial, la lanza de longino y el arca de la Alianza. Dando inicio entonces a una serie de campañas militares, efectuadas por petición del papado, y que tuvieron lugar entre los siglos XI y XIII. Fueron conocidas como las cruzadas, que tenían entre otros objetivos, recuperar la ciudad de Jerusalén, conocida como Tierra Santa, que había caído en manos de los turcos.
Tras la primera cruzada es cuando surge la Orden del Temple, quienes se convertirían en los protectores del Santo Grial y del Arca de la Alianza, entre otros objetos valiosos. Hasta que serían expulsados de Myślibórz a finales del siglo XIII, dejando a la deriva su legendario tesoro, el cual había desaparecido dejando como consecuencia muchas expediciones, que tendrían como fin encontrar aquellas piezas valiosas para la humanidad.
De los más mencionados sería Hitler, que para recuperar aquellas reliquias perdidas creó la Ahnenerbe, una organización que formaba parte de las SS y estaba liderada por Himmler. Quien tenía bajo su control a los mejores arqueólogos y antropólogos para que viajasen por el mundo en busca de misteriosos tesoros.

La Piedra Filosofal y el elixir de la eterna juventud
A partir de esa premisa surge entonces los primeros escritos que mencionan la piedra filosofal en los años 300 d.c en el Papiro de Zósimo de Panópolis, en donde se hallaban escritos de Zósimo de Panópolis, el primer alquimista griego documentalmente reconocido, que empezó a formular recetas que buscaban favorecer el cambio de la materia, designando para ello 3 elementos: el azufre, el mercurio y el arsénico que combinada con una solución liquida caliente clave para la transmutación metálica, que los árabes transformarían en al-iksir y, más tarde, el latín medieval elixir, que sería la base de la piedra filosofal.
Posteriormente los alquimistas chinos se la pasarían siglos formulando elixires de la vida. Con frecuencia para suplir las demandas de su Emperador, el cual tenía a sus propios alquimistas o Fangshi experimentando con sustancias como mercurio tóxico, oro, azufre, minerales (cinabrio, la hematita y el jade) y plantas. Una de ellas la del Hongo de la Inmortalidad (Lingzhi), un ingrediente clave en el elixir de la vida.
La cual se creía que se encontraba secreta en el Monte Penglai. Razón por la cual varios emperadores entre ellos Qin y Han enviarían grandes expediciones en busca de aquel hongo genuino de la inmortalidad, pero sin ningún éxito.
En Occidente, empieza entonces a tomar fuerza esta antigua ciencia y disciplina filosófica (alquimia) para la Edad Media, en el que los alquimistas se propusieron a preparar el elixir de la vida, también conocido como el elixir de la inmortalidad.
El resultado debía ser entonces una poción que concediera al bebedor la vida eterna sin envejecer y le curará de todas las enfermedades. Intentando conseguir la transmutación de los metales básicos en oro, para con ello descubrir la cura universal para todas las enfermedades y un medio efectivo de prolongar indefinidamente la vida.
Lo que pretendía la alquimia era conseguir tres objetivos claves: transmutar cualquier metal en oro, fabricar un disolvente universal y encontrar la piedra filosofal, fuente de la juventud eterna. Ese afán del oro no era con fines lucrativos sino medicinales, ya que estaban seguros que este metal era inmortal, y por esta razón les otorgaría todas sus propiedades al cuerpo humano que pudiera absorberlo. Pero como dicho metal no podía consumirse en su estado natural, habría que dedicar su estudio en conseguir volverlo un disolvente que pudiese ser asimilado por el organismo.
Dichos estudios se centrarían entonces en la búsqueda de un elemento del cual derivarían el resto de los 4 ya conocidos (agua, tierra, aire y fuego). Para poder dar así con el disolvente reactivo, bautizado inicialmente como Alcaesto. El alquimista suizo, Paracelso, durante el siglo XVI creía en la existencia de Alkahest, el mismo Alcaesto, el quinto elemento que se creía sería la piedra filosofal.
En cambio, en Alemania, el caballero y poeta medieval Wolfram von Eschenbach reinventó el Grial como el “Lapsit exillis”, un objeto más comúnmente conocido hoy como la Piedra filosofal. La cual identificaba con una piedra sobre la cual cada Viernes Santo una Paloma que descendía de los cielos depositaba allí una pequeña hostia blanca que concedía a la piedra la virtud de generar los alimentos y así mismo atribuir propiedades curativas.
Otro personaje de relevancia que se le atribuye también la creación de la piedra filosofal es a Flamel, un librero francés que vivió de 1330 a 1418. Del cual se tiene conocimiento que aprendió secretos alquímicos de alquimistas judíos, mientras viajaba por España, y que había obtenido una copia original del Libro del mago egipcio Abramelin, que aseguraba que su conocimiento fue otorgado por algunos ángeles que le enseñaron técnicas y conjuros para llegar a la piedra filosofal.
Fue a raíz de todo ese conocimiento adquirido que los textos afirmaban que Nicolás Flamel poseía el elixir de la vida y los secretos de la transmutación. Esta reputación parece que residía en la idea de que logro conseguir dos de los principales objetivos de la alquimia: el haber hecho la Piedra Filosofal que convierte cualquier metal en oro, y que él y su esposa Perenelle consiguieron la inmortalidad a través del “Elíxir de la Vida”.
Todos aquellos escritos y creencias es lo que ha llevado a que los alquimistas en distintas épocas hallan aspirado a producir este elixir por medio de procesos químicos que combinaban los cuatro elementos ya mencionados, encontrados en las sustancias animales y vegetales, considerados como elementos de la materia; la flema o agua, el espíritu o mercurio, el azufre o aceite, la sal y la tierra. Agregando a la pócima un quinto elemento o quitesencia, resultado de la reunión de los 4 elementos (agua, aire, tierra y fuego) en su forma más perfecta, que al detonarse y fusionarse en infinitas formas da lugar a todo lo que existe.

Últimas expediciones tras la fuente de la Eterna Juventud
Entre ellos se destaca el historiador griego, Herodoto, quien en sus escritos planteaba que los etíopes vivían más de 120 años, gracias a una fuente de agua ubicada en la India, que les otorgaba longevidad gracias a sus propiedades, manteniendo sus cuerpos brillantes y olorosos a violeta.
Tiempo después se haría famosa la leyenda de Alejandro Magno, quien viajó un par de veces a la India en busca del agua de inmortalidad.
En esas instancias volvemos a nuestro punto de partida la Edad Media, en la que observamos que muchas personas habían soñado con la fuente de la eterna juventud. Relacionada siempre con el Paraíso Perdido, el árbol de la vida, el árbol del conocimiento, y finalmente de su río principal o manantial de juventud.
Llega entonces la Edad Moderna con las conquistas de nuevos territorios por parte de los europeos, en los que proliferaron las distintas teorías sobre la hipotética localización de los ríos del Edén: llegando a situarse en África junto al Nilo, en la India, en América, y como no, en Oriente Próximo.
Ello conllevaría en América la búsqueda tanto de la fuente de la eterna juventud, como la del Paraíso terrenal donde los hombres que bebían de sus aguas rejuvenecían y sanaban. Un relato que según explica la obra “Décadas del Nuevo Mundo”, provenía de una creencia que guardaban los indios procedentes de las islas Lucaias (Bahamas), quienes terminarían revelando sus secretos tras la invasión, asegurando que existía una isla donde existía una fuente perenne de agua corriente de tal excelsa virtud que ingerida, hacía a los viejos nuevamente jóvenes.
Los primeros interesados en este tipo de leyendas serían los reyes católicos que gobernaban en España, quienes deseaban fervientemente encontrar la fuente de la eterna juventud. La cual creían que contenía propiedades mágicas, capaces de rejuvenecer a los ancianos y de mantener a una persona eternamente joven.
Es una de estas las razones por la que los Reyes Católicos, financiaron la expedición del navegante genovés Cristóbal Colón. Porque la principal razón sin lugar a dudas era la de buscar una fuente de ingreso y que mejor que contar con su propia ruta comercial en las Indias (Ruta de las Especias).
Es a través de estas expediciones que finalmente Cristóbal Colón, en su cuarto viaje al Nuevo Mundo, observa que los nativos del Golfo de Paria, veneraban al árbol de la vida, pues ellos creían que sus frutos habían renacido a los hombres después de un Diluvio. Más adelante contemplaría el gran río Orinoco y escucharía más de esta leyenda indígena, creyendo así haber encontrado el paraíso terrenal y el río que bañaba el jardín edénico. Pues Colón Colón aún no tenía conciencia de que había descubierto “otro mundo” que no tenía nada que ver con las Indias de siempre. Pero que lo cautivo con su frondosa naturaleza y aquella desembocadura del río Orinoco cuya corriente penetra considerablemente en el Océano. Descubriendo finalmente a América, el 12 de octubre de 1943, en donde se conmemora el Día de la Raza.
Otro personaje importante que se sumo a las expediciones de Cristóbal Colón, fue el explorador y conquistador, Juan Ponce de León, quien escuchó a los nativos de la isla de la Española (la actual Haití), hablar de la existencia de una isla que tenía en su interior una fuente capaz de restituir la juventud. Pero su ubicación era tan incierta y amplia, que abarcaba desde la costa septentrional de América del Sur hasta Florida, pasando por el Caribe.
Una situación que le llevo a navegar en vano durante esos años (1512-1513), divisando así una isla desconocida, que no aparecía en sus mapas y que parecía ser enorme, plana y boscosa, extendiéndose hasta el horizonte. La cual no era ninguna isla, ni además se encontraba en ella la fuente de la eterna juventud, sino que se trataba de Florida. Siendo el primer europeo en pisar Estados Unidos y descubridor de la Florida.
Sin embargo, el mito de la fuente no se extinguió con Ponce de León, y el inglés Walter Raleigh (1596) emprendió varias campañas de exploración con objeto de identificar este “El Dorado”. Ya en este periodo del Renacimiento la búsqueda de la fuente de la eterna juventud se asoció con la de El Dorado.
Para aquella época se llego a pensar que la fuente de la eterna juventud se encontraba en alguna parte de la selva amazónica y el Orinoco. Exactamente por el mismo sitio que años atrás habría explorado Cristóbal Colón en su expedición. Estas rutas y mapas de de españoles y portugueses situaban aquella fuente en distintos lugares de las actuales Venezuela, Brasil y las Guayanas.
Exploradores de la talla de Gonzalo Pizarro, Francisco de Orellana, Walter Raleigh o Pêre Coelho de Sousa durante sus expediciones asociaron a El Dorado con otras ciudades (Omagua y Manoa), sin poder hallar rastro alguno de la fuente de la vida.
Algunos historiados creen que dicho relato es fue una creencia ancestral de los muiscas, conocidos también como Chibchas. Quienes fueron expertos en la fundición de metales y tenían algún conocimiento de la alquimia espiritual y medicinal. Y serían estos quienes sometidos a los conquistadores terminarían contando sobre la existencia de un cacique que gobernaba cerca de Bogotá y que tenía la costumbre de cubrir su cuerpo desnudo con polvo de oro durante los festivales o las celebraciones religiosas. Luego de ello era cuando se sumergía en la laguna Guatavita para purificarse mientras sus seguidores le ofrecían ricos presentes que eran arrojados a esa misma laguna. De esta creencia popular es que surge la Leyenda del Dorado.
Que tiene como mito esencial los ríos de la eterna juventud que poseían un poder mágico derivado de los árboles como la palmera moriche, el árbol de la vida para los indígenas del Orinoco, que bañaban las raíces en sus agua.
Esta quimera de la Leyenda del Dorado, daría lugar a un gran número de expediciones, al frente de las cuales se enrolaron capitanes de prestigio como Belalcázar, Gonzalo Pizarro, Pedro de Ursúa, Antonio del Berrio y Gonzalo Jiménez de Quesada.
Quien para el año 1538, se entero de aquella noticia de aquel supuesto lugar y emprendería su su búsqueda al norte de Bogotá. Para finalmente aventurarse rio arriba del Magdalena con sus soldados, sin éxito alguno, ya que no encontraría ni las minas de oro, ni la fuente de la eterna juventud, sino una mina de esmeraldas, una montaña llena de sal y mariposas con alas azules. Perdiendo además gran parte de su tropa durante las expediciones, en gran parte debido a las enfermedades y las batallas de conquista.
Pues es sabido que este conquistador y cronista español, Gonzalo Jiménez de Quesada, conquistó el territorio ocupado por la civilización Muisca. Y durante aquella campaña militar se quemaron los centros ceremoniales indígenas, se asesinaron a varios caciques y a los Zipas Tisquesusa y Sagipa, y se repartieron a los indígenas en encomiendas. Esto debido en gran parte a la dichosa Leyenda del Dorado, pues al no encontrar dicha fuente ni muchos menos la mina de oro, opto por acabar con aquellos indígenas, los cuales se cree murieron con su secreto.
Llegando así al descubrimiento del reino de la Nueva Granada que actualmente es conocido como Colombia. Y dejando así mismo perpetuidad en la leyenda del Dorado, que dejaría más aventureros y exploradores interesados en llegar a las tierras donde el reflejo del oro opacaba la luz del sol.
Y por otro lado dar un toque de luz al arte en el renacimiento, en donde los pintores encontrarían inspiración para sus obras, como el pintor Hieronymus Bosch quien inmortalizó en su pintura, El jardín de las delicias.
Otros escritores se interesarían en la ubicación de tal jardín del Edén, coincidiendo muchas veces que dicho lugar era el mítico bosque de Brocéliande, el Jardín de las Hespérides, los jardines del Corán, el Jardín de Alcino, los Campos Elíseos, o el mítico bosque encantado de Broceliandia, en donde el Rey Arturo creía que se hallaba el Santo Grial.

Personajes ficticios o reales que avivaron la leyenda del elixir de la vida
Todo ello llevo a que la mente de muchos autores se inspiraran para llevar a cabo grandes obras de ciencia ficción en el cine y la literatura, como la del Poema de Gilgamesh, que se centra específicamente en la búsqueda de la inmortalidad de un héroe. La cual se podía encontrar dentro de la tierra, justo donde se creo el Jardín del Edén.
En aquella obra notamos como se le revela a Gilgamesh la existencia de la planta de la juventud y como se le da las instrucciones para conseguirla en las profundidades marinas. Al final de su expedición la consiguió y lleno de alegría, en un descanso decide bañarse en una fuente de agua fresca. Mientras se baña una serpiente sale del agua, atraída por el olor de la planta, y se apodera de ella. Inmediatamente dicha serpiente muda la piel y desparece. En cuanto al héroe desesperado ante la imposibilidad de recuperarla, regresa a Uruk, aceptando la inexorable mortalidad de los humanos.
Otro de los relatos interesantes que valdría la pena mencionar es el del Inmortal, en donde Borges propone la existencia.
de un protagonista, el tribuno romano Marco Flaminio Rufo, quien, tras un encuentro con un viajero, principia una búsqueda de la ciudad de los inmortales y del río que otorga ese don a los seres humanos.
Empezamos así con aquellos personajes que de una u otra forma serían fuente inspiración para muchos autores en sus obras. Uno de ellos fue Alejandro Magno, que según una leyenda parece haber sido testigo de la transmutación en oro de otros materiales, descubriendo así la piedra filosofal, quien pasaría sus conocimientos a un estudiante que todos conocemos: Tomás de Aquino.
Otro de los personajes vendría a ser el Rey Arturo, a quien el Mago Merlín le ordenó encontrar junto a los caballeros de la Mesa Redonda el Santo Grial, que se encontraba escondido en esos bosques de la Pequeña Bretaña (bosque de Brocéliande). Una película que nos retrata esa aventura es la del aprendiz de Merlín 2006, en donde vemos como el gran mago Merlín regresa a Camelot pero se encuentra con un reino sumido en el caos debido al robo de su reliquia sagrada: el Santo Grial.
Tiempo después aparecería un burgués parisino, escribano y copista, Nicolás Flamel, de quien se supone descubrió como hacer una piedra filosofal. Una roca con el ingrediente fundamental para crear el elixir de la vida eterna y que además transformaba los metales en oro. Se dice que gracias aquel secreto el y su mujer llegaron a vivir ambos más de 665 años.
Es de esta fascinante historia que se vale la película de de Harry Potter y la piedra filosofal, en donde aseguran que su descubridor sería nada más ni menos que Nicolás Flamel.
Para la misma época aparecería en el escenario el más famoso de los alquimistas, el suizo Paracelso. Quien centro sus estudios en la búsqueda de un elemento del cual derivarían el resto de los 4 ya conocidos (agua, tierra, aire y fuego). Bautizando como el Alcaesto (alkahest), que sería el ingrediente clave para crear oro y el elixir de la eterna juventud.
Más tarde continuarían Michael Scot, Roger Bacon y Arnaud de Villeneuve, quienes escribieron sobre el “Aurum potabile” u oro potable, y cómo obtenerlo. Se creía que esta agua aurea tenía propiedades curativas y hacía “indestructible” el cuerpo de quien la consumía.
Surgen entonces personajes emblemáticos en la historia con un pasado oscuro y aterrador. Quienes creían que el elixir de la vida se encontraba en la sangre que es la que transporta el oxigeno a las células. Asumiendo que estas cualidades eran suficientes para mantener su cuerpo en un estado de longevidad óptimo. Teniendo como preferencia la que ellos creían pura, es decir la de los niños y adolescentes vírgenes.
Uno de estos personajes fue conocido como el príncipe de los vampiros. Vlad Tepes, el empalador, que pertenecía a la estirpe de los Dracul, que significa dragón, palabra que se relacionaba con el diablo. De dicho personajes es que empieza a surgir la leyenda de los Vampiros, que chupan sangre directamente de la carótida, suministrándole el 15% total de esa sangre. Que es indispensable para mantenerse con vida, pues ese sería su castigo por la inmortalidad.
Otro personaje por la misma línea fue la condensa sangrienta, Erzsébet Báthory, que realizaba famosos baños de sangre con jóvenes vírgenes en su jaula mortal, llegando a creer que este líquido puro la mantendría joven y bella por toda la eternidad. Convirtiéndose así, en una vampira, es decir, en una figura que se caracteriza por extraer algo (sangre y juventud) del otro.
Finalizando con las Brujas de quienes se creía que consumían la sangre de los niños, que contenía su alma y les otorgaba juventud eterna. Al igual que alimentarse de la sangre de sus enemigas para ser inmortales.
Otros aseguraban que esta poción mágica la producían durante el acto sexual, en donde segregaban el néctar divino de las aguas sagradas, una enzima que extendía la vida de sus células y por eso habría recibido el nombre de la enzima de la inmortalidad. Que se hallaba contenido en el gen W, el gen de las brujas.
Años después estas creencias se extenderían para consolidar nuevas teorías conspirativa como la de la extrema derecha QAnon quienes acuden al rapto de niños para recolectar su sangre y llevarla a las élites liberales para obtener una droga llamada adrenocromo, que dicen que ofrece una experiencia psicodélica y que incluso promete la inmortalidad a quien la toma.
Otros personajes en cambio se interesaron más en las creencias indígenas, que los dirigía a un paraíso perdido, el Dorado. Uno de los más famosos fue el explorador y conquistador, Juan Ponce de León, quien tras ir en busca de aquella fuente de la juventud descubrió la Florida.
En una de las películas en donde lo mencionan es en Piratas del Caribe: Navegando en aguas misteriosas, en donde encontramos una escena en la que Angélica revela a Jack que el agua de la Fuente debe ser bebida en dos cálices de plata que pertenecieron al conquistador español Juan Ponce de León, uno contenía una lágrima de sirena y el otro no: es decir que el que bebiera del cáliz sin la lágrima moriría, mientras que el bebiera del cáliz con la lágrima prolongaría su vida por arte de magia.
Uno de los casos más enigmáticos fue el sucedido con una importante figura aristocrática, Diana de Poitiers, que para la época de la corte de Francia del siglo XVI. Era una de las mujeres más bellas con una apariencia semejante a la de los semidioses, tal cual la describe el historiador francés Brantôme. Quien quedo fascinado por su belleza, pues el aseguraba que a pesar de ella tener 67 años, tenia una apariencia de haber vivido 100 años, es decir de no haber envejecido.
Según algunos relatos los análisis de sus restos tenían una concentración de oro muy alta y evidencias de complicaciones de salud probablemente por el consumo de su famoso elixir.
Continuando con el Conde de Saint Germain un misterioso individuo del siglo XVIII que cautivó por su eterna juventud. Siempre tenía el mismo aspecto mientras todos su coetáneos envejecían.
Se supo que se desapareció durante 10 años para mejorar sus conocimientos sobre química y alquimia. Y que gracias a esta sabiduría e historias que llegaron a la corte inglesa y la francesa, fue como se ganó el favor de la nobleza para crear un laboratorio en el que prosiguió sus investigaciones sobre la fuente de la eterna juventud. Creyendo haberla encontrado en una molécula de la eterna juventud. Que le llevo a vivir 87 años sin alcanzar tan anhelada fuente de la eterna juventud.
Quizás algunas de estas historias entrarían a formar parte de la inspiración de la obra del retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, publicado en 1890, que refleja la obsesión sobre el poder de la juventud y la belleza, así como la idea de que estos nos eximen de las responsabilidades de nuestros actos. Llevando al protagonista a vender su alma a cambio de la eterna juventud, siendo corrompido por la malvada influencia de su mentor.
Finalizando con el célebre aventurero Conde Cagliostro, quien se consideraba alumno de Saint Germain, quien aseguraba guardar el elixir de la inmortalidad, elaborado según las recetas de los antiguos sacerdotes egipcios. Quien ideó un sistema similar al de los capullos de seda: en donde la persona que quería regenerarse debía desnudarse, tumbarse en una cama, envolverse en una manta y durante un mes alimentarse solamente de caldo de pollo. Afirmando que pasados unos días el individuo perdería el pelo y los dientes hasta debilitarse al máximo, pero a partir de ahí comenzaría un proceso regenerativo que le devolvería los dientes, el pelo y la juventud.
La última fuente de referencia en busca del Santo Grial específicamente fue para el Periodo Nazi, cuando Hitler encomendó, al reichsführer Heinrich Himmler el cual crea una «secta» paracientífica de los objetos más preciados de la historia, para lograr así pruebas de superioridad que mejorarán su raza aria.
Un relato que entro a formar parte en una de las películas de Indiana Jones, Indiana Jones y la última cruzada 1989, en donde su padre es secuestrado por los nazis, los cuales buscan el Grial para obtener la inmortalidad. Razón por la cual Indiana decide ir tras su pista para impedir que los nazis se hagan a ese elixir, logrando finalmente dar con la ubicación del legendario cáliz usado por Jesucristo en La Última Cena.

La ciencia detrás de la fuente de la eterna juventud y la inmortalidad
El primer gran avance en este campo científico se obtiene en la década de 1960, cuando se descubre el código genético, luego de que los científicos anglosajones Rosalind Franklin, Francis Crick, James Watsony Maurice Wilkins descubrieran la estructura del ADN, dando inicio al estudio genético de la síntesis celular de proteínas.
Años después con el estudio concluido del análisis de todo el genoma, en el 2005, la cifra final de genes resultó ser de alrededor 28.000, muy cercana a la de muchos organismos inferiores. Un dato que podría ser útil para sabes cuando los genes comienzan a deteriorarse y de igual forma serviría para desarrollar técnicas de diagnóstico prematuro para diferentes enfermedades.
El gran avance llegaría entonces para el año 2009, cuando el Instituto Karolinska de Estocolmo, concedió el Premio Nobel de Medicina a los científicos Elizabeth H. Blackburn, Carol W. Greider y Jack W. Szostak, descubridores de los telómeros y la enzima telomerasa que afectaba tanto el proceso del envejecimiento como del cáncer.
Este hallazgo sería clave en el efecto sobre la longevidad de las células que permitiría entre otras cosas, encontrar una panacea universal capaz de curar todas las enfermedades dejando una puerta abierta a la inmortalidad.
Resulta que con las pruebas hechas en el laboratorio, los científicos llegaron a la conclusión de que el proceso de envejecimiento iniciaba cuando una célula se divide y los extremos de los cromosomas se acortan. Estos extremos que se conocen como telómeros disminuyen su tamaño y funcionalidad en cada división hasta que acaban por extinguirse y la célula muere. Aquí lo que haría la telomerasa es conseguir que las células se dividan de forma ilimitada manteniendo la integridad de los telómeros y, por lo tanto, haciéndolos inmortales por lo que la célula no muere.
El objetivo primordial de estos científicos sería aumentar lla cantidad de telomerasa pero sin inducir al cáncer, dado que el cuerpo humano lo constituyen millones de células anormales que se están controladas por el organismo pero también las hay cancerígenas o pre-tumorales. Llegando a ser un reto para la ciencia en donde lograse activar la telomerasa al tiempo que se logrará evitar la aparición de tumores, lo que llevaría entonces a conseguir la longevidad tan perseguida y deseada desde tiempos remotos.
Otro de los grandes avances prometedores es la investigación sobre la senescencia celular y la reprogramación celular. Que según estudios recientes han demostrado que las células pueden ser rejuvenecidas y revertidas a un estado más joven mediante la manipulación de ciertos genes y factores de transcripción. Aunque todavía está en fase de experimentación con células humanas en el laboratorio y fase experimental en los animales, podría ofrecer una visión esperanzadora de la posibilidad de revertir el envejecimiento.
Dentro del mismo campo entraría la medicina regenerativa que incluye entre otras, la ingeniería de tejidos, pero también incorpora la idea de la auto-curación, donde el cuerpo utiliza sus propios sistemas, a veces con la ayuda de material biológico agregado de fuera del cuerpo, para recrear células o reconstruir órganos. Llegando incluso a inducir a la formación de nueva piel tras una quemadura o fabricar vasos sanguíneos en el laboratorio.
Dando pie a una nueva forma quizás de extraer una muestra de células adultas de la piel humana y congelarlas hasta que sea posible utilizarlas en técnicas futuras, no solo de rejuvenecimiento y dermo-cosmética, sino también en medicina regenerativa.
Otros científicos como el jefe del departamento de Geocriogenia de la Universidad Estatal de Moscú, Anatoli Brouchkov, cree haber descubierto junto con su equipo una bacteria (Bactillus F) que vive hace 3’5 millones de años en las capas heladas del Yakut, en tierras siberianas, que podría explicar las altas tasas de longevidad de los habitantes de aquella zona. Por lo cual decidió crear una vacuna para inyectársela y determinar si sus estudios podrían ser válidos. Hasta ahora se conoce que lleva dos años sin enfermarse, pues parece ser que la bacteria (Bacillus F) podría alargar la capacidad reproductiva.
Algunos científicos y expertos en longevidad se centran más en mejorar la calidad y la duración de la vida humana. Con lo que tiene que ver con los estilos de vida saludables o las drogas geriatricas que alargan la esperanza de la vida.
Dentro de este campo hemos escuchado sobre la molécula resveratrol un antioxidante que se encuentra en varias plantas y especialmente en la piel de las uvas rojas, las grosellas, los arándanos, las granadas, las moras o los cacahuetes, entre otros. Que actúa como una sustancia natural impide la oxidación celular y protege el cuerpo humano de los radicales libres, convirtiéndose así en un gran aliado a la hora de combatir los signos de la edad y a contrarrestar la formación de arrugas y la aparición de manchas en la piel.
Otro estudio que entraría en este campo es el que tiene que ver con la autofagia o autofagocitosis, el cual nos sugiere que nuestro cuerpo es capaz de renovarse de forma totalmente natural o, más concretamente, de renovar sus propias células.
Existen entonces algunos alimentos que estimulan la autofagia, es decir, que ayudan a las células a mantenerse jóvenes y vitales. Los huevos (esfingolípidos) con una sustancia que estimula la autofagia de las células, el salmón (Omega-3), coliflor (sulforafanos), el chocolate (polifenol), Carne (vitamina D), Mango (vitamina C), Aguacate (vitamina E,K y fibra) y el queso que contiene una sustancia llamada espermidina (sí, también presente en el semen) que interactúa con nuestro ADN en la renovación celular, y decrece con la edad.
Y la practica del ayuno intermitente que también pueden activar la estimulación de la autofagia y la mitofagia, lo que permite a las células eliminar proteínas y mitocondrias dañadas oxidativamente y reciclar componentes moleculares no dañados.
Otro procedimiento muy bien conocido en esta época tiene que ver con los tratamientos de cosmética destinados a la regeneración de la piel, en donde se utiliza como ingrediente principal los derivados de las células madre. En especial las células madre vegetales que ayudarán a reparar, a proteger y a fortalecer los procesos naturales de la piel, ayudando al mismo tiempo a que las células madre de la piel resistan y se regeneren.
Finalizamos entonces con loa biotecnología que busca combinar la neurociencia con la tecnología para desarrollar nuevos sistemas tecnológicos que hagan posible la transferencia de la mente humana (mind uploading en inglés) a un espacio virtual para así preservar esa conciencia por muchos años o siglos, pese a que el cuerpo físico haya dejado de existir tiempo atrás. Algo que ya hemos visto en algunas películas como Matrix 1999 y la película ¡Huye! 2017.
Aquel grupo de investigadores determinaron así que el camino más directo para lograr la transferencia de la mente a un entorno digital es mediante la emulación del cerebro para así crear una entidad virtual (Matrix).
Ya por último llegamos al estudio del científico especializado en computación e inteligencia artificial, Raymond Kurzweil, quien sugiere que la vida humana podría extenderse indefinidamente gracias a la actividad de diminutos robots viajando por nuestras venas. Y que serían justamente estos nanobots los encargados de reparar nuestros cuerpos a nivel celular, haciéndonos inmunes a las enfermedades y al envejecimiento y, eventualmente, a la muerte. Logrando además “cargar” nuestra consciencia, nuestros pensamientos y toda la información de nuestra vida en forma digital. Llevando a la inmortalidad del ser humano que según él podría conseguirse para el año 2030.
El elixir de la vida y la fuente de la eterna juventud 
- Bill Gifford. El Secreto de la Eterna Juventud. Planeta Pub, 2016. Páginas 34-42.
- Seila Orienta. Alquimia – El misterio de la piedra filosofal. Peter Windsheimer, 2018. Páginas 7-11.
- Javier Ocampo López. Mitos y leyendas latinoamericanas. Peter Windsheimer, 2006. Páginas 97-106.
- Christine R. Page M.D. El 2012 y el centro galáctico: El retorno de la Gran Madre. Inner Traditions en Español, 2010. Páginas 47-66.