Actualización: abril 1, 2026
En el epicentro del Holocausto, surgieron figuras cuya determinación ética desafió la maquinaria del Tercer Reich. Estos protectores, desde diplomáticos en Budapest hasta espías en Berlín, articularon redes de salvamento que priorizaron la humanidad sobre el dogma extremista. Nombres como Oskar Schindler, Irena Sendler y Raoul Wallenberg representan la resistencia civil que, mediante el soborno, la falsificación documental o la infiltración en el Gueto de Varsovia, logró preservar miles de vidas en los escenarios más oscuros de la Segunda Guerra Mundial.
Oskar Schindler, el héroe más conocido del Holocausto
Oskar Schindler fue un empresario alemán, miembro del Partido Nazi y espía del Abwehr (servicio de inteligencia militar), quien instrumentalizó su posición estructural dentro del Tercer Reich para evitar el exterminio de 1200 ciudadanos judíos durante el Holocausto. Su figura técnica se define por la transición de un esquema de explotación de mano de obra hacia una red de salvamento humanitario financiada mediante el soborno sistemático de altos mandos de las SS.
Marco Operativo y Logística de Salvamento
La operatividad de Schindler se fundamentó en la gestión de activos industriales de interés bélico. Inicialmente en Cracovia (Polonia) y posteriormente en Brünnlitz (Checoslovaquia), el empresario logró convencer a las autoridades nacionalsocialistas de que el contingente judío bajo su mando era “personal especializado imprescindible” para la producción de armamento y suministros militares. Esta clasificación técnica constituyó el blindaje legal que extrajo a los trabajadores de la jurisdicción directa de los campos de exterminio y las cámaras de gas.
Resulta imperativo señalar que esta protección no fue gratuita; Schindler invirtió la totalidad de su fortuna personal en dádivas, suministros del mercado negro y sobornos directos a comandantes de las SS para mantener operativa su lista de protegidos. Bajo esta premisa, la historiografía debate la ambigüedad de sus inicios, donde la motivación autointeresada por la mano de obra de bajo coste coexistió con una evolución ética que culminó en el sacrificio de su capital financiero por la preservación de la vida humana.
Impacto Documentado y Consagración Cultural
El legado de Schindler trasciende el ámbito factual para integrarse en la taxonomía del heroísmo contemporáneo a través de diversos estratos de validación:
● Reconocimiento de Estado: En 1963, el gobierno de Israel le otorgó el título de Justo entre las Naciones, la máxima distinción para no judíos que arriesgaron su vida durante la Shoah.
● Dimensión Literaria: La obra El arca de Schindler (publicada originalmente como Schindler’s Ark por Thomas Keneally) estructuró la narrativa histórica bajo el formato de novela de no ficción, alcanzando el estatus de best-seller y obteniendo el Premio Booker.
● Canon Cinematográfico: La adaptación de 1993, dirigida por Steven Spielberg, se posiciona como el referente visual definitivo del drama bélico. La cinta no solo retrató con rigor el horror del Holocausto, sino que globalizó la historia de la fábrica de Schindler como un símbolo de resistencia ética frente al mal sistémico.
Herencia de un Estandarte Memorativo
Consecuentemente, el apellido Schindler ha dejado de ser una referencia biográfica para convertirse en un sustantivo técnico dentro del análisis histórico. En la actualidad, se emplea para categorizar a otros individuos que, desde posiciones de poder o privilegio dentro de regímenes totalitarios, utilizaron la burocracia y el engaño estratégico para salvar colectivos perseguidos. La figura de Schindler evidencia cómo un engranaje del sistema puede, mediante la voluntad individual, desarticular la lógica de una maquinaria de aniquilación.
Raoul Wallenberg, el Schindler sueco que salvo miles de vidas
El arquitecto de la salvación: Raoul Wallenberg y la diplomacia del desafío
Mientras la maquinaria del Tercer Reich intensificaba su ofensiva final sobre la comunidad judía en Hungría, un aristócrata sueco transformaba la burocracia en una herramienta de combate humanitario. Raoul Wallenberg no solo desafió las órdenes de deportación, sino que diseñó un sistema de protección técnica que fracturó la logística del exterminio en Budapest. Su intervención representa uno de los capítulos más audaces de la resistencia diplomática, donde un sello oficial tuvo más peso que las bayonetas de las SS.
Resulta imperativo analizar la sofisticación con la que Wallenberg abordó el salvamento de miles de ciudadanos. Al observar cómo las autoridades alemanas coordinaban el traslado masivo hacia los campos de Auschwitz en Polonia, el diplomático comprendió que la única defensa posible era la validación jurídica internacional.
¿Cómo otorgar inmunidad a quienes el régimen ya había condenado?
La respuesta fue una maniobra de diseño estratégico. Wallenberg reconfiguró los certificados de protección tradicionales para dotarlos de una autoridad visual incontestable. Estos documentos, conocidos como los “pases Schutz”, fueron enriquecidos con los colores azul y oro de la bandera sueca y sellados con las tres coronas del escudo nacional. Esta estética de rigor oficial intimidó a los oficiales húngaros y alemanes, permitiendo que un salvoconducto que inicialmente negoció una cuota de 4,500 unidades terminara triplicando su alcance real en el terreno.
Territorios de refugio: Las Casas Suecas
● Soberanía Extra-territorial: Más allá de los documentos, Wallenberg estableció una red de “Casas Suecas” en Budapest. Estos edificios, declarados bajo protección diplomática, funcionaron como búnkeres de esperanza donde, según registros históricos, se refugiaron más de 15,000 personas simultáneamente.
● Negociación de Alto Riesgo: La labor de Wallenberg no se limitó al escritorio; interceptó trenes de deportación y marchas de la muerte, entregando pases de protección en mano a prisioneros que ya estaban listos para ser trasladados. Su capacidad para amalgamar la audacia personal con el estatus de neutralidad sueca paralizó ejecuciones inminentes en múltiples frentes.
● Legado de Justicia: Esta gesta de humanidad innegociable le valió ser reconocido como Justo entre las Naciones por el Museo del Holocausto de Jerusalén (Yad Vashem). Su nombre hoy trasluce la figura de un Schindler sueco que utilizó la creatividad administrativa para preservar la vida.
El impacto de una resistencia sin fronteras
Indudablemente, la eficacia de Wallenberg radicó en su capacidad para entender que la autoridad nazi era vulnerable ante la apariencia de legalidad. Al emitir estos pases de protección, no solo salvó miles de vidas de origen húngaro, sino que sentó un precedente sobre el poder del individuo frente al Estado totalitario.
Ciertamente, el rediseño de aquellos certificados y la gestión meticulosa de las células de refugio fueron los pilares que evitaron que miles de familias corrieran la misma suerte en los campos de exterminio. Wallenberg no solo entregó papeles; entregó tiempo, identidad y, en última instancia, el derecho a existir en un mundo que intentaba borrarlos.
Su labor fundamenta la idea de que la diplomacia, en su versión más pura, es un acto de valentía suprema.
El Schindler británico que salvó de los nazis a 669 niños
El resplandor ético de la resistencia suele emerger de decisiones individuales que desafían la inercia burocrática. Nicholas Winton, reconocido históricamente como el “Schindler británico“, articuló una de las operaciones de salvamento más precisas de la preguerra. Su intervención no fue producto del azar, sino de una comprensión técnica del peligro inminente que acechaba en Centroeuropa meses antes de que el primer disparo de 1939 fracturara el continente.
La génesis de esta misión se fundamenta en un cambio de planes estratégico. Siguiendo la recomendación de un amigo, Winton pospuso unas vacaciones de esquí para trasladarse a Praga, donde evidenció el drama humano de miles de refugiados. Tras este contacto directo con la realidad del Tercer Reich, regresó a Londres con un objetivo innegociable: intervenir antes de que la maquinaria del Holocausto cerrara todas las fronteras.
La respuesta reside en una ingeniería de evacuación sin precedentes. Winton elaboró una base de datos exhaustiva de menores checos, hoy recordada como una “segunda lista Schindler“, y coordinó un operativo que desafió tanto la logística de transporte como la reticencia política de la época.
Desglose de Operaciones Técnicas
● Kindertransport (Transporte de niños): Un esfuerzo de rescate organizado durante los nueve meses previos al conflicto bélico. Su alcance abarcó zonas críticas bajo control o amenaza nazi, incluyendo Austria, Checoslovaquia, Polonia y la Ciudad Libre de Danzig.
● Rutas de Evacuación: El diseño del éxodo contempló la operatividad de ocho trenes estratégicos y vuelos específicos destinados a trasladar a los menores hacia el Reino Unido, alejándolos del radio de acción de la Gestapo.
● Gestión de Acogida: Una vez en suelo británico, los niños fueron instalados en una red diversificada de hogares, albergues, escuelas y granjas. Esta fase requirió una microgestión constante para asegurar el bienestar de los refugiados en su nuevo entorno.
● Superación de Obstáculos: Winton enfrentó vacíos financieros y el rechazo de diversos embajadores y actores políticos. Lejos de desistir, su persistencia permitió que 669 almas eludieran un destino fatal en los campos de exterminio.
Puente Lógico Final
Indudablemente, la labor de Winton trasluce la capacidad de un solo individuo para iluminar la oscuridad de un sistema totalitario. Su legado en la República Checa lo consagra como un héroe invisible cuya eficacia administrativa salvó generaciones enteras.
Ciertamente, el éxito de los 669 rescates evidencia que la previsión y el coraje logístico son, en tiempos de barbarie, las herramientas más poderosas de la humanidad.
Ángel de Budapest, que logró arrebatarle al Holocausto un millar de judíos
Blindaje Diplomático: La soberanía como escudo frente al exterminio
La historia de la diplomacia suele escribirse en los despachos, pero la de Ángel Sanz Briz se redactó en las calles de una Budapest asediada por la barbarie. Como encargado de negocios de la Legación española durante la Segunda Guerra Mundial, Sanz Briz no se limitó a la observación pasiva; por el contrario, utilizó las grietas del sistema burocrático nazi para arrebatarle miles de vidas al Holocausto. Su figura trasluce una valentía técnica que nunca claudicó ante la propaganda del Tercer Reich, convirtiendo la nacionalidad española en un salvoconducto hacia la supervivencia.
La arquitectura del refugio en Budapest
Resulta imperativo destacar que su intervención comenzó con un acto de audacia administrativa: el otorgamiento de la nacionalidad a 200 judíos. Lo que inicialmente parecía un cupo limitado se transformó, bajo su gestión, en la protección de 200 familias completas, una cifra que escaló exponencialmente hasta amalgamar a miles de perseguidos bajo el pabellón español. Sanz Briz comprendió que la legalidad era el único lenguaje que podía frenar, aunque fuera momentáneamente, la inercia del exterminio nazi en Hungría.
No obstante, su labor no se detuvo en la emisión de documentos. Ante la inminencia de las deportaciones, el diplomático procedió a alquilar once departamentos estratégicos en la capital húngara. Estos espacios no eran simples viviendas, sino zonas de jurisdicción española destinadas a albergar a las aproximadamente 5,000 personas que había colocado bajo su protección oficial. Este despliegue logístico supuso un desafío directo a las represalias de las autoridades de ocupación, manteniendo la integridad de los refugiados en un entorno de hostilidad absoluta.
El legado del Ángel de Budapest
Indudablemente, esta cruzada por la humanidad en 1944 le valió el reconocimiento internacional más elevado. En 1966, el Instituto Yad Vashem le otorgó el título de Justo entre las Naciones, consagrando su nombre junto al de otros héroes que, desde posiciones de autoridad, decidieron que el silencio no era una opción frente al genocidio. El “Schindler español” demostró que un solo hombre, armado con sellos oficiales y una determinación inquebrantable, podía desarticular la lógica de la muerte.
Ciertamente, Sanz Briz no solo ofreció una vía de escape, sino que restituyó la dignidad a miles de seres humanos a través de la protección soberana de España. Su éxito se fundamenta en la capacidad de convertir un cargo administrativo en una trinchera de resistencia ética, iluminando uno de los periodos más oscuros de la historia moderna.
La diplomacia de Sanz Briz fue, en esencia, el arte de salvar lo que el odio pretendía borrar.
Frank Foley: El espía que salvó 10000 judíos
El espía que burló a la Gestapo: La guerra invisible de Frank Foley
En el corazón del Berlín nazi, donde la vigilancia de la policía secreta era absoluta, un oficial del Servicio de Inteligencia Secreto (MI6) transformó su oficina de migración en una trinchera de salvación. Frank Foley no solo operaba como un recolector de información estratégica; bajo su fachada de funcionario gris, diseñó una de las redes de evacuación más masivas y arriesgadas de la preguerra. Su intervención trasluce una audacia técnica que permitió que más de 10,000 personas eludieran el destino fatal de los campos de exterminio.
La ingeniería del visado clandestino
Resulta imperativo comprender la vulnerabilidad de su posición. A diferencia de otros salvadores, Foley carecía de inmunidad diplomática en suelo alemán, lo que convertía cada sello y cada firma en un potencial motivo de arresto. No obstante, entre 1938 y 1939, el oficial desglosó un sistema de emisión de documentos que desafiaba las directrices oficiales de Londres.
¿Cómo otorgar legalidad a quienes el sistema buscaba borrar?
La respuesta residió en la falsificación estratégica y la interpretación laxa de las normas migratorias. Foley emitió miles de visas —algunas estimaciones sugieren un flujo mínimo de 3,000 documentos directos— que abrieron las puertas del Reino Unido y los territorios del mandato británico en Palestina. Este acto de desobediencia administrativa permitió que familias enteras de Alemania y Austria obtuvieran el blindaje jurídico necesario para cruzar las fronteras antes de que el estallido bélico clausurara toda vía de escape.
Soberanía personal frente al terror
● Refugio en la Zona Roja: La labor de Foley no se limitó al escritorio. En múltiples ocasiones, convirtió su propia vivienda en un santuario clandestino, escondiendo a familias judías que eran perseguidas activamente por la Gestapo mientras se gestionaba su salida del país.
● Falsificación de Identidad: Ante la urgencia de la persecución, el oficial rediseñó pasaportes y visados, otorgando nuevas identidades o documentos de viaje a aquellos que ya habían perdido toda esperanza de protección estatal.
● Justicia Póstuma: A pesar de la magnitud de su gesta, Foley mantuvo un silencio profesional absoluto sobre sus actividades. Fue solo décadas después cuando instituciones como Yad Vashem le otorgaron el título de Justo entre las Naciones (1999) y el gobierno británico lo reconoció como héroe del Holocausto en 2010.
El legado de una autoridad innegociable
Indudablemente, la eficacia de Frank Foley radicó en su capacidad para operar en las sombras de la burocracia. Al ir sistemáticamente en contra de las disposiciones restrictivas de su propio gobierno, evidenció que la ética individual debe prevalecer sobre la norma cuando esta última se vuelve cómplice de la barbarie.
Ciertamente, la amalgama de su formación como espía y su inquebrantable sentido de la humanidad permitieron que miles de almas encontraran refugio en el Imperio británico. Foley no solo gestionó papeles; orquestó un éxodo silencioso que fracturó la lógica de persecución del Tercer Reich, consolidándose como uno de los pilares de la resistencia invisible en Europa.
Su éxito se fundamenta en haber convertido el anonimato en la herramienta más poderosa de rescate.
Los niños de irene: el Ángel del Gueto de Varsovia
“La razón por la que rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que hay que ayudar al que se ahoga, sin importar su religión o su nacionalidad”. — Irena Sendler.
Ciertamente, existen figuras cuya estatura moral desborda los límites de la historia oficial para convertirse en mitos de resistencia ética. Irena Sendler, conocida como el “Ángel del Gueto de Varsovia“, no fue solo una trabajadora social; fue la arquitecta de una red de salvamento que arrebató a la muerte a más de 2,500 almas bajo el asedio nazi.
El epicentro del horror en Varsovia
Resulta imperativo contextualizar el escenario de 1939. Tras la invasión de Polonia, Sendler operaba desde el Departamento de Bienestar Social, donde presenció cómo la política de segregación del Tercer Reich convertía el gueto en una fosa común de hambre y tifus. Ante la proliferación de campos de exterminio, su inconformismo se transmutó en acción clandestina al integrarse en el Consejo de Ayuda a los Judíos (Zegota). Bajo el criptónimo “Jolanda“, Sendler desglosó un plan de infiltración que le permitía ingresar al gueto con la excusa de controlar epidemias, cuando su verdadero objetivo era el rescate sistémico de la infancia.
La logística de lo imposible: Sacar vida de la muerte
Indudablemente, la operación de extracción de los menores requirió una creatividad técnica nacida de la desesperación. Irena y su grupo de colaboradores amalgamaron métodos de transporte tan inverosímiles como efectivos:
● Contenedores de riesgo: Los niños eran camuflados en bolsas de basura, maletas de doble fondo, cajas de herramientas y, en los casos más extremos, dentro de ataúdes o ambulancias.
● El pacto de silencio: Sendler contactaba a las familias judías cautivas con una única y dolorosa garantía: el niño no moriría en el gueto, pero su destino tras los muros sería una incógnita necesaria para su supervivencia.
El archivo bajo el manzano
No obstante, el genio de Sendler no residía solo en la fuga, sino en la preservación de la identidad. Una vez en libertad, los niños recibían nombres cristianos y nuevas documentaciones. Para asegurar que el hilo con su pasado no se cortara definitivamente, Irena escribía sus nombres reales y sus nuevas identidades en tiras de papel. Estos registros se guardaban en tarros de cristal que ella misma enterraba bajo un árbol de manzanas en un jardín vecino, una zona muerta para la vigilancia nazi pero un tesoro de memoria para el futuro.
Tortura, silencio y redención
La caída de Sendler ante el Tercer Reich evidenció su inquebrantable compromiso. Capturada y sometida a torturas abyectas que la llevaron al borde de la ejecución, jamás reveló la ubicación de los archivos ni la identidad de sus colaboradores. Su liberación, ocurrida milagrosamente el mismo día de su sentencia a muerte gracias a un soborno estratégico de Zegota, la obligó a vivir en la clandestinidad hasta el fin del conflicto.
Años después, el acto de desenterrar aquellos tarros bajo el manzano cristalizó su misión: localizar a los supervivientes y devolverles su historia. Este legado le valió el título de Justa entre las Naciones y la Orden del Águila Blanca, la distinción más elevada de Polonia. Su historia, que permaneció en un silencio anónimo durante cuatro décadas, fundamenta hoy una de las narrativas más conmovedoras de la humanidad, recordándonos que incluso en el corazón del invierno moral, la voluntad de una mujer puede proteger todo un bosque de vidas.
Un héroe de la Resistencia: el maestro del silencio (Marceu)
La poética de la supervivencia: El silencio como blindaje táctico
Marcel Mangel, universalmente consagrado bajo el nombre de Marcel Marceau, desglosó durante la ocupación nazi en Francia una de las facetas más asombrosas de la resistencia civil. Antes de ser aclamado como el “Charles Chaplin de las tablas” o el creador del icónico personaje “Bip“, Marceau operó como una pieza fundamental de la maquinaria de salvamento judía. Su transición de la identidad civil al anonimato estratégico no fue un recurso artístico, sino una necesidad de supervivencia que le permitió arrebatar a la muerte a cientos de niños destinados a los campos de exterminio.
Ingeniería de la falsificación y el engaño scout
Resulta imperativo destacar que su labor en la Resistencia Francesa, bajo la unidad secreta Oeuvre de Secours aux Enfants (OSE), comenzó con la manipulación técnica de documentos. Junto a su hermano, Marceau se especializó en la alteración de tarjetas de alimentación y carnets de identidad; mediante la modificación de las fechas de nacimiento, lograba que los infantes parecieran demasiado jóvenes para ser sujetos de deportación según los criterios alemanes de la época.
No obstante, su mayor hito de audacia logística fue el diseño de las rutas de escape hacia Suiza y España. Para atravesar los Alpes sin alertar a las patrullas de la Wehrmacht, Marceau aplicó una estrategia de camuflaje psicológico: convenció a los niños de que participaban en una excursión de Boys Scouts. Esta narrativa no solo reducía el pánico entre los menores, sino que proporcionaba una cobertura coherente ante las autoridades en caso de una interpelación fortuita en zonas de alta montaña.
La pantomima como herramienta de control y seguridad
Indudablemente, el talento que más tarde lo haría mundialmente famoso fue su arma más eficaz en el campo de batalla. Marceau utilizaba la pantomima para mantener a los grupos en un silencio absoluto durante los tramos más peligrosos de la frontera. Mediante gestos y actuaciones mudas, lograba que los niños se sintieran seguros y comprendieran las instrucciones de seguridad sin emitir un solo sonido que pudiera delatar su posición. Una vez completada una entrega exitosa, el “Maestro del silencio” regresaba discretamente por más infantes, repitiendo este ciclo de riesgo hasta salvar a aproximadamente 350 almas inocentes.
Del frente de batalla al reconocimiento internacional
Tras la liberación de París, su dominio técnico del inglés le permitió servir como enlace con el ejército del General George Patton. Fue en este contexto bélico donde ofreció su primer espectáculo masivo ante 3,000 soldados americanos, consolidando el lenguaje universal del gesto antes de iniciar sus estudios formales en el Teatro Sarah Bernhardt. Su trayectoria, que amalgama el rigor artístico con el coraje civil, le valió la Legión de Honor francesa y menciones honoríficas de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg.
Ciertamente, el legado de Marceau trasciende la escena teatral. Su capacidad para transformar el arte del silencio en una técnica de extracción humana fundamenta su estatus como un héroe de guerra cuya mayor proeza no fue hablar por los que no tenían voz, sino enseñarles el silencio necesario para seguir viviendo.
El corazón de hierro del mimo fue la trinchera más segura para la infancia perseguida.
Albert Göring: el hermano anti-nazi que salvó vidas inocentes
La historiografía del Tercer Reich presenta, en ocasiones, anomalías biográficas que desafían la lógica de la herencia ideológica. Albert Goering, hermano menor del Mariscal del Reich Hermann Goering, constituye el caso más disruptivo de disidencia interna desde las esferas del privilegio. Su operatividad no se basó en el enfrentamiento armado, sino en una ingeniería de la influencia y la falsificación documental, utilizando el peso de su apellido como un escudo técnico para desarticular órdenes de ejecución y persecución.
Estrategias de Sabotaje Administrativo
¿Cómo el apellido más temido de Alemania se convirtió en una herramienta de sabotaje administrativo?
La respuesta reside en la cercanía de Albert con el centro del poder. Aprovechando su acceso y el temor que inspiraba la figura de su hermano, Albert desarrolló un método de rescate basado en la suplantación de autoridad. Se documenta que, en múltiples ocasiones, falsificó la firma de Hermann Goering para emitir órdenes de liberación de disidentes y conmutar penas de muerte, transformando un símbolo de opresión en un salvoconducto de supervivencia.
Su estrategia de rescate abarcó desde la microgestión de visados hasta operativos de extracción masiva. Albert arriesgó su posición al firmar pasaportes de su puño y letra y gestionar permisos de salida que permitieron a familias judías transferir sus bienes fuera del territorio alemán, evitando la confiscación estatal.
Desglose de Acciones de Resistencia
● Extracción en Campos de Concentración: Uno de los episodios más audaces atribuidos a su gestión fue la liberación de cientos de prisioneros de un campo de concentración. Mediante la coacción psicológica y su estatus familiar, convenció al director del recinto para cargar a los detenidos en camiones, facilitando su posterior liberación en zonas seguras.
● Falsificación de Documentos: Emitió visados y permisos de tránsito utilizando la rúbrica de su hermano, una maniobra de alto riesgo que explotaba la burocracia nazi para salvar a víctimas del régimen.
● Juicios de Núremberg y Postguerra: Al finalizar el conflicto, Albert fue procesado por las autoridades aliadas. Aunque presentó testimonios sobre su labor humanitaria, la falta de testigos presenciales dificultó la corroboración total de sus actos.
● Condena y Sombra Histórica: A pesar de ser exculpado de crímenes mayores, no salió indemne del proceso judicial; se le condenó a dos años de prisión bajo cargos de enriquecimiento mediante el uso de mano de obra esclava en sus empresas, una mancha que complicó la validación de su legado como rescatador.
Puente Lógico Final
Indudablemente, la figura de Albert Goering trasluce la complejidad moral de quienes operaron en las sombras del Tercer Reich. Su capacidad para instrumentalizar la estructura de poder de su propio hermano evidencia que, incluso en el epicentro del totalitarismo, la voluntad individual pudo abrir grietas de humanidad.
Ciertamente, el hecho de ser el hermano del segundo hombre más importante del régimen le otorgó una impunidad técnica que supo utilizar para salvar centenares de vidas, aunque su historia permanezca como uno de los enigmas menos reconocidos de la resistencia alemana.
Fuentes sobre los Héroes que salvaron vidas durante el Holocausto
- Programa de divulgación sobre el Holocausto y las Naciones Unidas. [PDF]. Naciones Unidas. Serie Documentos de debate. Páginas: 136. Fecha: 2010.
- BBC Mundo (26/07/2017). Los misterios del caso de Raoul Wallenberg, el “Schindler” sueco. BBC [Página web]. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-37853716
- (n.d.). Nicholas Winton. Wikipedia [Página web]. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Nicholas_Winton
- Levin, M. C. (02/05/2019). Frank Foley: El espía que salvó 10.000 judíos. Aishlatino [Página web]. Recuperado de: https://www.aishlatino.com/h/h/h/Frank-Foley-El-espia-que-salvo-10000-judios.html
- Agencias (24/09/2007). Murió Marcel Marceau, el mago del silencio. Cronica [Página web]. Recuperado de: http://www.cronica.com.mx/notas/2007/324402.html
- Viana, I. (07/11/2019). Albert, el hermano de Hermann Göring que suplantó al líder nazi para salvar a judíos del Holocausto. ABC [Página web]. Recuperado de: https://www.abc.es/historia/abci-albert-hermano-hermann-goring-suplanto-lider-nazi-para-salvar-judios-holocausto-201911060115_noticia.html
- López, A. (15/02/2020). Irena Sendlerowa, el ángel para los niños judíos del gueto de Varsovia. El País [Página web]. Recuperado de: https://elpais.com/sociedad/2020/02/15/actualidad/1581774300_507897.html
- Amiguet, T. (08/10/2019). Oskar Schindler: las dos caras del héroe. La Vanguardia [Página web]. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20191008/47872091537/oskar-schindler-nazismo-holocausto-judios-supervivientes.html
