Los Robots y la cuarta revolución (Inteligencia Artificial)

Actualización: junio 18, 2025


El origen de la palabra robot se remonta a comienzos del siglo XIX. El dramaturgo Karel Capek utilizó por primera vez este término en su obra Opilek para referirse a un conjunto de máquinas inventadas por un científico para realizar tareas pasadas y aburridas.

Luego llegaría el término de robótica que significa la ciencia que estudia a los robots, que tiene su origen en Runaround, una maravillosa historia de ficción científica publicada por Isaac Asimov en su libro Yo Robot.

Tiempo después aparecería en el escenario la primera película (Metrópolis 1927) en la historia del cine que presentaba en superficie a un personaje artificial mecánico conocido como Maria II.

Tendría que pasar casi una década para conocer a Elektro, quien es considerado por algunos historiadores como el “primer robot humanoide del mundo” y que sería desarrollado por el ingeniero Joseph Barnett…

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los humanoides cibernéticos

Los Robots con formas humanoides (androides) ★★★★★

Con el paso del tiempo se le fue prestando más atención a las máquinas con formas humanoides para la creación de historias de ciencia ficción dentro de la literatura y el cine. Llegando a los Androide o Ginoides en femenino, que vendría a ser el nombre con que se bautiza a los robots de características antropomórficas capaces de imitar formas y conductas humanas.
Que serían conocidos también como humanoides con organismos cibernéticos y biónicos, en los que los biomateriales avanzados, los sistemas de inteligencia artificial y la mecánica robótica les ha permitido llegar a dar a luz a la verdadera Eva del futuro.

Son estos mismo androides que aparecen en la saga Terminator, los cuales son muy habilidosos, fuertes, inteligentes, sistemáticos, letales y malévolos, sin ningún tipo de sentimiento y emoción. El más avanzado dentro de esta saga de ciencia ficción lo encontramos en Terminator 2: El Juicio Final (1991), en donde aparece el androide T-1000, compuesto por una polialeación mimética de metal líquido, capaz de transformarse en cualquier humano que analiza.

Representando quizás en un futuro una amenaza para el ser humano en su interacción en el entorno de convergencia tecnológica, en donde sus parámetros de accesibilidad universal: invisibilidad, ubicuidad y adaptabilidad. Sean la causa de que estas máquinas sean tan mortíferas.

En cuanto la invisibilidad estaría detrás la Inteligencia Artificial, que vendría a ser los robots software o invisibles. Que funcionan con sistemas de automatización inteligente, como por ejemplo un coche autónomo que enseña a conducir a los humanos. O el uso de software inteligentes como OpenAI o ChatGPT, que podrían trabajar como un sustituto de terapeutas en el ámbito de la salud mental.
En cuanto a la ubicuidad que es entendida como la integración de la informática en el entorno de la persona, estarían presentes automáticamente en cualquier lugar y en cualquier momento representando un peligro para los humanos.

Finalizando con la adaptabilidad que sugiere que los robots aprenden sus tareas programadas a una velocidad increíble, lo que puede dar pie a que creen una matrix que pueda llegar a tener conciencia y dejar de obedecer para tomar sus propias decisiones o generar sus propios comandos de mando.

Avances que han permitido desarrollar nuevas máquinas que se asemejen un poco más a los humanos. Como los organismos cibernéticos o Ciborg, los cuales están compuesto de sistemas biológicos, mecánicos y electrónicos, empacados en un solo cuerpo. Que al aprovecharse de algunos órganos vitales del ser humano tendrían conciencia lo que les permitiría actuar a su antojo.

Una problemática que abre un debate en torno a los usos de los dispositivos tecnológicos incorporados en el cuerpo humano. Ya prácticamente estos avances los encontramos en la tecnología biomédica la cual permite incorporar a nuestro cuerpo un buen número de dispositivos tecnológicos que forman parte del tratamiento habitual de una enfermedad. Así es común oír hablar de marcapasos o prótesis como por ejemplo. Cuya principal función es la de mejorar las capacidades de la parte orgánica mediante el uso de la tecnología.

Dentro de esta tecnología robótica encontramos al cíborg robotizado. Que a modo de ejemplo sería el T-800 de la película de Terminator, que tiene un comportamiento totalmente robótico. Es decir que no tiene sentimientos, recuerdos o emociones, es un cíborg que actúa de forma sistemática, bajo unas órdenes. Así pues, aunque finalmente llegue a comprender los sentimientos humanos y el valor de la vida humana, el cíbor T-800 tenderá siempre a comportarse como una máquina.

Del otro lado encontramos al cíborg humanizado, que son son representados como seres autónomos, en busca de una identidad y de un lugar en el mundo. Son organismos cibernéticos que sienten y son conscientes de que, a pesar de los componentes mecánicos, son, por encima de todo, humanos.
Los casos más comunes de estos cíborgs los podemos encontrar en Andrew, el Hombre Bicentenario, Marcus en Terminator: Salvación y Murphy en RoboCop.

En Robocop la problemática de este cíborg se sitúa en el momento en el que Murphy se vuelve «defectuoso» para Omnicorp. Esto a consecuencia de que su parte humana actúa antes que la inteligencia artificial, de modo que primero valora la amenaza, luego el cerebro la procesa y la envía a la inteligencia artificial y, finalmente, la inteligencia artificial hace que la parte robótica actúe. Entrando a un segundo plano lo que no le permite actuar mecánicamente sino decidir de acuerdo a las órdenes enviadas a su sistema.

Para el caso del Hombre Bicentenario se destaca una de las amenazas que podría ocurrir en un futuro lejano con estas máquinas autómatas. Pues en la película notamos la conversión de Andrew de robot a cíborg y de cíborg a un humano, fruto de un proceso de autoconstrucción (adaptabilidad). Convirtiéndose finalmente en ser humano porque se produce a sí mismo, transformándose en un ser orgánico, mortal, con sentimientos y emociones.
sobre las leyes de la robótica

Las 3 leyes de la Robótica (Yo Robot) ★★★★★

Es por ello que quizás el profesor de Bioquímica y escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, introdujo las 3 leyes de la robótica en los cerebros de los robots, determinadas con “formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro” de los robots. Como reglas fundamentales que los robots debían cumplir para convivir con los humanoides.

Las tres leyes de la robótica dictan:

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda leyes.

Llegando así al gran dilema que pone en tela de juicio estas leyes de la robótica, donde no sabemos a ciencia cierta si los robots serían capaces de seguir actuando bajo sus propias leyes programadas o serían capaces de materializar su propia conciencia y tomar así sus propias decisiones.

Tal y como sucedió en la película de Yo Robot 2004, en el que el doctor Lannig decide crear un robot diferente que pueda romper las leyes de la robótica. Esto para que le ayude a suicidarse siendo arrojado por una ventana. Un robot muy especial, llamado Sonny, equipado con un procesador secundario que le otorga una capacidad que ningún otro robot tiene: puede decidir desobedecer las tres leyes de la robótica. Además de tener ciertas cualidades que trascienden como por ejemplo: soñar, guardar secretos y mostrarse seductor, dentro de algunas. Sería gracias a ese procesador secundario que Sonny pudiese obedecer la orden de Lanning de ayudarle a suicidarse, cosa imposible si se hubiera mantenido fiel a las tres leyes.
La conciencia en los robots

¿Pueden los robots tener conciencia? ★★★★★

Una tarea compleja para las próximas generaciones científicas que decidan ahondar en el tema, las cuales deberán crear los sistemas de aprendizaje necesarios para que las máquinas sean capaces de asimilar por sí misma y asociar los conceptos teóricos a sus propias experiencias, para ir así modificando todos estos conceptos a través del tiempo y adecuándolos a cada circunstancia, como sucede en el ser humano. Lo que llevaría entonces a que los informáticos no programaran todo explícitamente sino el robot empezará a programarse solo.

En este contexto entraría dos opciones viables según Nick Bostrom el cual ofrece un modelo para que la inteligencia artificial pueda mostrar una inteligencia como humana: la primera consistiría en emular completamente el cerebro humano, copiando in silico la fisiología de este, teniendo igualmente algunas complicaciones con las demás conexiones del cuerpo humano, como el sistema nervioso, el encéfalo y el resto de órganos que se conectan entre sí.

La otra opción sería por medio de la computación encontrando el problema de la concepción del cambio: en donde sería necesario definir la inteligencia y positivizarla para poder programarla y hacerla funcional. Llevando solamente a aquella máquina que imite de algún modo el comportamiento humano sin llegar a ser natural aquellos estímulos.

Razones por las cuales la mente robótica no es posible al menos por el momento, del serlo así la inteligencia artificial podría liberarse de la programación a que las somete el hombre.
Con esto nos quedaría claro que un robot necesita de una mente que les permitiera adquirir consciencia. Es decir llegar a la transcendencia, pues sería absurdo imputar sesgos de espiritualidad al robot inteligente. Siendo imposible llegar a pensar que esta máquina pudiera llegar a tener conciencia, o pudiese pensar y decidir con libertad.

También sería imposible atribuirle al robot una introspección pues no tiene un conocimiento personal, sino que se basa explícitamente en un conjunto de información conectada algorítmicamente. Es decir que para que este robot tenga un comportamiento empático solamente podrá llegar a imite de algún modo el comportamiento humano, nada más.

Otro punto importante que cabe destacar es que la inteligencia artificial creíble no podría ser posible en este concepto ya que sus conductas serían programadas más no genuinas. Lo que implica que dicha máquina nunca gozaría de una experiencia subjetiva interior, conocida por los filósofos como qualia. Que les impide manifestaciones tan propias en los humanos como la envidia, el rencor, la nostalgia, el estrés, la depresión, el amor, el odio, la mentira, el orgullo y demás.

Lo único que quizás podría ser posible es que los robots tomen conciencia de su entorno mediante un sistema de aprendizaje automático, conocido como aprendizaje de transferencia. En donde esta inteligencia artificial reutiliza el conocimiento desarrollado a través de la capacitación antes de adaptarse a un modelo operativo programado. Siendo imposible llegar a la humanización de las máquinas, en donde los expertos en robótica y ciencia buscan indudablemente hacia el futuro máquinas que prometen ser fieles, leales, incansables, comprensivas y muy humanas.
sobre los posthumanos

El Transhumanismo y los Posthumanos (robótica y biotecnología) ★★★★★

Llegando entonces a un movimiento intelectual que propone superar los límites naturales de la humanidad mediante el mejoramiento tecnológico y, eventualmente, la separación de la mente del cuerpo humano. El cual esta basado simplemente en la creencia de que deberíamos usar la tecnología para controlar la evolución futura de la especie humana.

Prácticamente busca sobretodo que el poshumanismo tecno-científico centrado en la robótica y la inteligencia artificial llegue a la integración del ser humano con la máquina. Teniendo claro que por el momento está sería la única forma de lograr la Trascendencia, en donde la simbiosis entre el organismo humano (mente y consciencia) pueda perdurar eternamente con la implementación de los nanochips en el cuerpo.

Mejorando así todas las funciones y habilidades del cuerpo humano y de igual forma la agilidad mental apoyada claramente de la Inteligencia Artificial.

Llegando así al cíborg posthumano (Übermensch), un ser con capacidades superiores a las del hombre actual. Que supera incluso el dolor, la resistencia, la fuerza, la enfermedad o algun daño irreparable. Esto gracias al poder de la biotecnología y la nanotecnología molecular, que tiene claro que el hombre para evolucionar tiene que adaptarse al cambio. Teniendo claro que “Todo parte del ser humano y todo tiende hacia la máquina, donde la especie humana puede ampliar su potencial a través de una integración biotecnológica”.

Teniendo así a la especie de “posthumanos” que habrían superado las distintas fases de la evolución desde los prehomínidos hasta robots, la Inteligencia Artificial y finalmente la evolución artificial del humano (Cíborg Posthumano). Que gracias a las nuevas tecnologías podría eliminar aspectos “no deseados” y “no necesarios” de la cognición humana como son el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento o la mortalidad; mientras que mejora otras capacidades físicas, psíquicas o intelectuales.

Llegando incluso a otra forma de no morir, que sería a través de muchas copias de seguridad de nuestro software, es decir, cargando nuestro cerebros en máquina. Convirtiéndonos en datos, tal cual como la película de Lucy 2014, donde vemos que el cuerpo de Lucy se ha transformado en una especie de figura monolítica enorme que sostiene una memoria USB.

Por no ir más allá hoy en día los proyectos The Human Brain y The Brain Initiative estudian seriamente el implante de la ingeniería en nuestros cerebros. Algunos científicos incluso hablan de “la muerte de la muerte”.

Aproximándonos claramente a la Cuarta Revolución Industrial, en donde la población robótica es inferior a las 500000 unidades en toda la tierra. Lo que podría sugerir a un futuro, por ejemplo en el año 2100 que en la tierra existiera un numero de robots igual al de las personas. Y no es descabellado si observamos como diversos sectores de la industria han desarrollo robots primitivos (mecánicos), dando origen a la figura futurista de la fábrica a oscuras.

Así mismo encontramos en nuestra actualidad a los bots (robots virtuales) y los chatbots (bots conversacionales), que vendrían a formar parte de la Inteligencia Artificial. O Sin ir más allá encontramos algunos mozos robots en restaurantes en China. Al igual que bots recepcionistas que asemejan a jóvenes mujeres veinteañeras en Japón, con piel artificial muy realista.
Por la misma línea encontramos entonces el negocio de los sexbots que no solo son usados para el sexo, sino para perseguir un vínculo emocional significativo, como los sexdolls o robots de acompañamiento.

Finalizando con los robots colaborativos (cobots) que se han convertido en habituales en las fábricas, en el campo doméstico y toda aquellas labores mecanizadas que puedan ser acaparadas por robots.

Robots e Inteligencia Artificial ★★★★☆

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