Creación del Motor de Búsqueda más ambicioso en la era digital (Google)

Actualización: agosto 25, 2026

Google nació de una idea universitaria que buscaba resolver un problema cada vez mayor: encontrar información útil dentro de una Web que crecía a toda velocidad. De esa inquietud surgieron BackRub y PageRank, el algoritmo que ayudó a ordenar los resultados y sentó las bases de un buscador más rápido, preciso y funcional.

Pero la historia apenas comenzaba. Desde sus orígenes en Stanford hasta la expansión de sus negocios, la llegada de Android, Chrome, YouTube, la nube y la inteligencia artificial, Google fue mucho más allá de un simple buscador. Aquí en Zona de Lujo podrás conocer toda su historia y descubrir cómo aquella idea universitaria terminó cambiando la manera en que millones de personas encuentran información en internet.

Larry Page y Sergey Brin: la idea doctoral que dio origen a Google★★★★★

Dos estudiantes, una universidad y una idea que cambió la búsqueda en internet

Larry Page y Sergey Brin se conocieron en la Universidad de Stanford, en el Departamento de Informática, en 1995. Los dos tenían mucho en común: habían crecido rodeados de ordenadores y sentían una enorme curiosidad por todo lo relacionado con ellos. Pero ojo, que esa afinidad tecnológica no significó que su relación comenzara de inmediato como una gran amistad o una sociedad perfecta. Al principio, como ocurre tantas veces entre personas con ideas fuertes y personalidades distintas, las cosas fueron bastante diferentes.

Parece que el destino los unió de una forma casual cuando Sergey Brin, quien cursaba un posgrado en esa universidad, decidió colaborar y mostrar las instalaciones del campus a los nuevos estudiantes, entre los que se encontraba Larry. La versión histórica que recoge la propia Google señala que, durante aquel primer encuentro, ambos llegaron a discrepar sobre casi todo. Pero, con el tiempo, aquellas diferencias terminarían convirtiéndose en una relación académica mucho más cercana. ¿Te suena? A veces las mejores alianzas nacen de los debates más intensos.

El primer encuentro: cuando el choque de personalidades siembra el futuro

Larry Page acababa de llegar a Stanford para continuar su formación de posgrado, mientras que Brin ya conocía el ambiente académico y tecnológico del campus. Según Stanford, Brin fue uno de los estudiantes encargados de guiar a los futuros alumnos durante el verano de 1995, y fue en ese contexto donde conoció a Page.

Larry, al comienzo, no simpatizó tanto con Sergey. Tanto así que, meses después, cuando llegó de nuevo a la universidad, no lo eligió como su asesor. Pero esa primera impresión no definiría lo que vendría después. Con el paso de los meses, ambos encontraron un terreno común mucho más poderoso que sus diferencias iniciales: la informática, las matemáticas, el análisis de datos y una curiosidad enorme por entender cómo estaba creciendo internet.

Larry continuó sumergido, en cambio, en ideas sobre varias investigaciones para iniciar su tesis, temas que fue desechando paso a paso hasta llegar a esa nueva realidad que estaba surgiendo alrededor de la llamada World Wide Web. La red todavía estaba lejos de convertirse en el ecosistema gigantesco que conocemos hoy, pero ya crecía con una velocidad suficiente para generar un problema técnico muy serio: había cada vez más información y encontrar algo realmente útil comenzaba a ser complicado.

Dato clave:

Para 1995, la Web ya contaba con más de 18,000 sitios, y el volumen de datos duplicaba su tamaño cada pocos meses. Los motores de búsqueda de la época, como AltaVista o Yahoo!, organizaban los resultados principalmente por palabras clave, sin evaluar la relevancia o la autoridad de las fuentes.

La World Wide Web como un enorme sistema de conexiones

Como era un experto en matemáticas, se dejó fascinar por las propiedades matemáticas que escondía la compleja arquitectura de aquella primitiva red global, que se concebía como un gigantesco gráfico en el que todas las páginas estaban conectadas entre sí.

La idea tenía una base técnica bastante interesante. Desde la perspectiva de la teoría de grafos, una página web podía interpretarse como un nodo y cada enlace o hipervínculo como una conexión dirigida hacia otro nodo. Eso significaba que la Web no era solamente una colección de documentos independientes: también contenía información en la forma en que esos documentos se relacionaban entre sí. Stanford explica que Page quedó especialmente intrigado por aquella red de nodos y enlaces, y comenzó a estudiar precisamente esa estructura.

Los enlaces también podían decir algo

La pregunta de fondo era sencilla, aunque técnicamente tenía enormes implicaciones: si una página recibe enlaces desde muchas otras páginas, ¿eso podría significar que tiene algún nivel de importancia? Y todavía más interesante: ¿deberían valer lo mismo todos esos enlaces o tendría más peso una referencia procedente de una página considerada importante?

De esta forma, Winograd orienta su estudio hacia el análisis de la estructura de enlaces y los problemas de extracción de datos. A medida que avanzaba su investigación, se dio cuenta de que aquellos diseños de algunos buscadores no prestaban atención a la naturaleza de sus vínculos, sin tener en cuenta las referencias de los links o la popularidad de los mismos.

Aquí conviene precisar un detalle histórico importante: Terry Winograd fue profesor y asesor académico de Larry Page en Stanford, pero la investigación sobre la estructura de enlaces que acabaría desembocando en BackRub fue desarrollada principalmente por Page, quien posteriormente contó con la colaboración de Sergey Brin. Los documentos técnicos de Stanford identifican los intereses de investigación de Page con la estructura de enlaces de la Web, mientras que Brin trabajaba en áreas como los motores de búsqueda, la extracción de información y la minería de datos.

Aquella deficiencia despertó su interés y se propuso diseñar un sistema de organización con una jerarquía en la que las páginas con más enlaces entrantes ocuparan los puestos más altos. Pero el planteamiento pronto fue más allá de contar enlaces como si todos fueran iguales. La lógica que terminaría dando forma al sistema consistía en considerar también la calidad o importancia de las páginas que realizaban esas referencias. Una recomendación procedente de una fuente relevante podía tener mayor valor que decenas de enlaces procedentes de sitios poco conectados.

Ese principio tenía cierta relación con el mundo académico. Un trabajo científico citado por investigadores reconocidos suele adquirir una relevancia distinta a la de un documento con referencias aisladas o poco significativas. Google explicó posteriormente que BackRub tomó precisamente esa lógica del análisis de citas y la llevó al terreno de la Web, siguiendo tanto la cantidad como la calidad de las conexiones.

BackRub: el experimento que empezó a ordenar la red

Fue así como surgió la idea de desarrollar BackRub, que acabaría siendo la antesala del buscador más popular de internet. Cuando Larry se planteó esta misión, en 1996, su relación con Sergey Brin había mejorado. Y aquel joven se mostró muy interesado en la investigación que estaba realizando su colega, por lo que se ofreció a colaborar.

Armaron así el dúo perfecto y se embarcaron en la creación de una herramienta para organizar la red de redes. Un proyecto de investigación en busca de cómo rankear páginas web.

El nombre BackRub hacía referencia a su capacidad para analizar los llamados back links o enlaces entrantes. El sistema rastreaba la Web y estudiaba qué páginas apuntaban hacia una determinada dirección. Según la historia oficial de Google, Page y Brin construyeron desde sus habitaciones universitarias un motor de búsqueda que utilizaba los enlaces para determinar la importancia relativa de las páginas de la World Wide Web.

El primer rastreador casero

Para ponerlo en marcha, Page y Brin utilizaron varios ordenadores conectados en red dentro del campus. El rastreador inicial era tan modesto que, en sus primeras pruebas, solo lograba indexar unas pocas decenas de miles de páginas. Pero pronto mejoraron el sistema y, para finales de 1996, BackRub ya había procesado más de 75 millones de enlaces. Todo esto, desde habitaciones de residencias estudiantiles y con recursos limitados.

La hipótesis parecía simple: si muchas páginas enlazaban a un sitio, ese sitio probablemente merecía atención. Sin embargo, convertir esa idea en un sistema funcional requería resolver problemas mucho más complejos. Había que rastrear grandes cantidades de documentos, almacenar información sobre millones de enlaces, construir índices que permitieran responder consultas y desarrollar un método matemático capaz de ordenar los resultados.

De contar enlaces a calcular relevancia: el nacimiento de PageRank

La evolución técnica de aquella investigación terminaría dando lugar a PageRank, el algoritmo que hizo famosa la idea de utilizar la estructura de enlaces como una señal para determinar la importancia relativa de una página. Stanford describe cómo BackRub analizaba la red de conexiones hacia atrás para identificar quién enlazaba a cada sitio y cómo la cantidad y la calidad de esos enlaces podían ayudar a estimar su valor.

¿Cómo funciona realmente PageRank?

El algoritmo asigna a cada página un valor numérico (su “rango”) que representa su importancia. Este valor se calcula de forma recursiva: una página obtiene “votos” de todas las páginas que enlazan a ella, pero el peso de cada voto depende del rango de la página que lo emite. Es decir, no es lo mismo que te recomiende un sitio pequeño y desconocido a que lo haga una página con miles de enlaces entrantes. Esta lógica, inspirada en el análisis de citas académicas, fue una revolución en el mundo de los motores de búsqueda.

El sistema no fue simplemente una ocurrencia empresarial creada para competir con otros buscadores. Su origen fue académico. Page y Brin eran estudiantes de doctorado y estaban trabajando en problemas reales de recuperación de información a gran escala. El documento técnico The Anatomy of a Large-Scale Hypertextual Web Search Engine, firmado por ambos investigadores, explica que el motor aprovechaba intensamente la estructura presente en el hipertexto para rastrear e indexar la Web de manera eficiente y obtener resultados de búsqueda más satisfactorios.

La importancia de esa investigación se entiende mejor al recordar cómo funcionaban muchos sistemas de búsqueda de la época. Una parte considerable de la información disponible podía analizarse a partir de las palabras contenidas dentro de una página. Page y Brin añadieron otra dimensión: la propia arquitectura de relaciones creada por los enlaces. En lugar de mirar únicamente qué decía una página, también comenzaron a preguntar qué otras páginas hablaban de ella.

Impacto medible:

En las primeras pruebas, BackRub demostró ser significativamente más efectivo que los buscadores existentes. Los resultados de búsqueda reflejaban con mucha mayor precisión la relevancia real de los sitios, incluso para consultas complejas o ambiguas.

Una tesis que terminó convirtiéndose en algo mucho más grande

1996 fue, por tanto, un año decisivo. BackRub comenzó como un trabajo de investigación relacionado con el crecimiento de la Web y los problemas de encontrar información relevante dentro de ella. Google Books también sitúa ese trabajo en el contexto del Stanford Digital Library Technologies Project y explica que la idea central consistía en utilizar un rastreador para indexar contenidos y analizar las conexiones entre documentos.

Lo que Larry Page había encontrado era, en esencia, un nuevo problema de ingeniería de información. Internet crecía demasiado rápido para ser organizada manualmente. Un buscador necesitaba automatización, almacenamiento, rastreo, indexación, procesamiento de consultas y un sistema de clasificación capaz de decidir, en una fracción de segundo, qué resultados debían aparecer primero.

Sergey Brin aportaba, además, una experiencia especialmente relacionada con las matemáticas, la minería de datos y la extracción de información. La combinación de sus intereses académicos resultó particularmente útil: Page estaba concentrado en comprender la estructura de enlaces de la Web, mientras Brin tenía experiencia investigadora en cómo extraer y encontrar información dentro de grandes colecciones de datos.

El giro inesperado: de tesis a empresa

Lo curioso es que, en ese momento, ninguno de los dos pensaba en fundar una empresa. Su objetivo era puramente académico: escribir una tesis doctoral sólida. Pero pronto se dieron cuenta de que el potencial de su sistema era demasiado grande para quedarse en el laboratorio. Los inversores comenzaron a llamar a su puerta, y el proyecto empezó a tomar un rumbo que ninguno de ellos había previsto.

El comienzo de una alianza tecnológica

Una idea de doctorado. Un campus universitario. Dos estudiantes que inicialmente no parecían destinados a convertirse en grandes compañeros. Así comenzó la colaboración entre Larry Page y Sergey Brin.

Lo más curioso es que, cuando empezaron a trabajar juntos, no estaban intentando construir la gigantesca compañía tecnológica que Google llegaría a ser. El objetivo inicial era resolver un problema concreto: encontrar una forma más inteligente de organizar la información disponible en internet.

Aquella investigación sobre cómo rankear páginas web acabaría demostrando que los enlaces podían funcionar como señales de relevancia dentro de un sistema matemático mucho más amplio. BackRub sería el primer gran paso; después llegarían PageRank, el cambio de nombre a Google y, finalmente, la transformación de un experimento universitario en una empresa fundada en 1998. Pero antes de todo eso hubo una pregunta técnica, una tesis en busca de rumbo y dos estudiantes de Stanford tratando de entender cómo poner orden en una Web que crecía mucho más rápido de lo que cualquiera podía imaginar.

Etapa intermedia: la creación de BackRub y el nacimiento de PageRank★★★★★

Al tener ya su proyecto de investigación en mente, deciden ir un paso más adelante y hacer su piloto experimental, en donde crean el primer servidor con piezas sueltas, algunas prestadas de la universidad. Luego compran sus discos individuales sin cajas, ahorrando costos y creando su propia máquina con más almacenamiento.

Aquella etapa tenía mucho de experimento universitario y bastante de ingeniería práctica. Larry Page y Sergey Brin necesitaban una infraestructura capaz de almacenar una cantidad cada vez mayor de información y procesar la enorme red de conexiones que comenzaban a rastrear. Los primeros equipos no tenían el aspecto de los modernos centros de datos: eran ordenadores montados y adaptados con los recursos que tenían a su alcance. La propia historia técnica de Google ha documentado que sus primeros sistemas fueron construidos con hardware relativamente económico y configuraciones diseñadas por los propios estudiantes para aumentar la capacidad disponible sin asumir los costos de equipos empresariales.

La ingeniería de bajo costo que lo hizo posible

Para entender mejor cómo lograron construir su infraestructura con presupuesto limitado, vale la pena detallar algunas de sus estrategias:

  • Discos duros sin carcasa: Compraban unidades individuales sin caja protectora, lo que reducía significativamente el costo por gigabyte.
  • Conexiones improvisadas: Utilizaban cables y adaptadores comunes para conectar múltiples discos a una misma máquina.
  • Recursos prestados: Aprovechaban equipos y espacios de la universidad siempre que era posible.
  • Expandibilidad constante: Diseñaban el sistema para poder añadir más almacenamiento sin necesidad de reemplazar toda la infraestructura.
Dato clave:

Según registros de Stanford, Page y Brin llegaron a utilizar discos duros de 4 GB que en ese momento eran considerados de alta capacidad, pero que resultaban insuficientes para el volumen de datos que empezaban a manejar. La solución fue conectar múltiples discos en paralelo, una técnica que anticipaba lo que después se conocería como almacenamiento distribuido.

Un servidor construido para una Web que no dejaba de crecer

El problema no consistía únicamente en guardar páginas web. Cada documento encontrado podía contener numerosos enlaces hacia otros documentos, y cada uno de esos enlaces podía conducir a nuevas páginas. Para un sistema de búsqueda, esto suponía manejar una estructura de datos gigantesca: páginas, direcciones URL, textos, enlaces entrantes, enlaces salientes e índices capaces de responder consultas con rapidez.

El momento en que la primera araña salió a la red

Luego llegaría la verdadera innovación en marzo de 1996, en donde Larry Page lanza el BackRub enviando bots de búsqueda, conocidos como arañas, a la web para encontrar todos los enlaces. Comienza con una sola página, la página de inicio del Departamento de Ciencias de la Computación de Stanford, y luego se despliega, siguiendo un enlace tras otro, catalogándolos a todos y luego jerarquizando las páginas web en función de estas citas de enlaces.

Técnicamente, aquel proceso se conoce como web crawling. Un programa automatizado comienza con una o varias direcciones iniciales, descarga el contenido disponible, identifica los hipervínculos presentes y añade nuevas direcciones a una lista de páginas pendientes por visitar. Después repite el proceso una y otra vez. De esta manera, una pequeña lista inicial puede terminar revelando una red enorme de documentos conectados.

Las fases del rastreo: así funcionaba BackRub

El proceso de rastreo de BackRub seguía una secuencia clara y sistemática:

  • Punto de partida: Comenzaba con una página semilla, generalmente la de Stanford.
  • Descarga y análisis: Descargaba el contenido completo y extraía todos los enlaces presentes.
  • Expansión: Añadía las nuevas URL a una cola de pendientes.
  • Repetición: Continuaba el ciclo hasta cubrir la mayor parte de la Web accesible.
  • Indexación: Almacenaba la información en una base de datos optimizada para consultas.
Profundizando en el proceso:

El rastreador de BackRub no solo descargaba páginas; también analizaba la estructura de cada documento para extraer metadatos, fechas de actualización y, lo más importante, la lista completa de enlaces salientes. Esta información era almacenada en una base de datos que crecía de forma exponencial. Para finales de 1996, el índice de BackRub ya contenía cerca de 75 millones de URL y más de 500 millones de enlaces, según documentación técnica de la época.

La Web convertida en un mapa matemático

Cada página podía interpretarse como un nodo dentro de un grafo y cada enlace como una conexión entre nodos. Esa representación era fundamental porque permitía analizar la Web no solo por las palabras escritas en sus páginas, sino también por las relaciones existentes entre ellas.

Fue la complejidad matemática de este ranking lo que atrajo a Sergey Brin al proyecto.

Larry y Sergey deciden llamarlo PageRank, como un descriptor obvio de lo que el sistema tenía la intención de hacer.

Precisión histórica: BackRub y PageRank no son lo mismo

Aquí hay una precisión importante dentro de la cronología: BackRub y PageRank no fueron exactamente dos nombres sucesivos para el mismo sistema. BackRub fue el nombre inicial del motor de búsqueda experimental desarrollado por Page y Brin, mientras que PageRank fue el nombre del método matemático utilizado para calcular la importancia relativa de las páginas dentro de la red. El nombre PageRank también hacía un juego de palabras con el apellido de Larry Page.

¿Qué hacía especial a PageRank?

La idea matemática era especialmente ingeniosa y se basaba en varios principios clave:

  • Una página no debía considerarse importante únicamente porque recibiera muchos enlaces.
  • También importaba quién realizaba esos enlaces: una referencia procedente de una página considerada relevante podía transmitir más valor que una referencia procedente de un sitio prácticamente desconocido.
  • El algoritmo distribuía, por tanto, una puntuación a través de la red de enlaces y calculaba de forma iterativa la importancia relativa de cada página.
  • El sistema se ejecutaba repetidamente hasta que los valores se estabilizaban.
El fundamento matemático de PageRank

Desde el punto de vista técnico, PageRank se basa en el concepto de cadena de Markov y utiliza un factor de amortiguamiento (damping factor) que representa la probabilidad de que un usuario continúe navegando a través de enlaces. Este factor, establecido en aproximadamente 0.85 en la implementación original, permitía que el algoritmo convergiera hacia una solución estable y evitaba que páginas sin enlaces salientes acumularan artificialmente el valor de la red. Este enfoque, inspirado en el análisis de citas académicas, fue una auténtica revolución conceptual.

Buscar la información en la red en orden de importancia. A diferencia de los demás motores de búsqueda, el BackRub colocaba los resultados de las búsquedas en un orden lógico para los usuarios de ordenadores. Y, por primera vez, se habría creado un modo de buscar y encontrar resultados rápidamente en Internet.

Ese fue uno de los grandes cambios introducidos por la investigación de Larry Page y Sergey Brin. Los buscadores anteriores ya podían localizar documentos relacionados con determinadas palabras, pero encontrar una gran cantidad de resultados no resolvía necesariamente el problema del usuario. La verdadera dificultad estaba en decidir cuáles debían aparecer primero.

El valor de una recomendación digital

PageRank trató los enlaces como una especie de recomendación dentro de la Web. Si una página era enlazada por otras, el sistema podía interpretar esa conexión como una señal potencial de relevancia. Sin embargo, no todas las recomendaciones digitales tenían el mismo peso. La autoridad relativa de la página que emitía el enlace también entraba en el cálculo.

Este mecanismo permitió que BackRub comenzara a organizar resultados de una manera distinta. En lugar de presentar simplemente documentos donde aparecía una palabra determinada, el sistema podía combinar la información textual con la estructura matemática de los enlaces.

La fórmula que cambiaba las reglas del juego

La fórmula original de PageRank utilizaba un cálculo iterativo con estas características:

  • La importancia de una página dependía, en parte, de la importancia de las páginas que la enlazaban.
  • Esto generaba una cadena de dependencias dentro de toda la red.
  • Para resolverla, el sistema tenía que recalcular repetidamente los valores hasta obtener puntuaciones suficientemente estables.
  • Cada iteración acercaba los valores a un punto de equilibrio matemático.
Un paralelismo con el mundo académico

Este enfoque guardaba una analogía directa con el sistema de citas en la literatura científica: un artículo citado por numerosos investigadores reconocidos adquiere mayor relevancia que otro citado por fuentes menos acreditadas. De hecho, Larry Page ha reconocido en diversas entrevistas que esta inspiración académica fue determinante para el diseño conceptual de PageRank.

No se trataba simplemente de encontrar páginas; había que ordenarlas.

Esa diferencia parecía pequeña desde fuera, pero era enorme desde el punto de vista de la ingeniería informática. Rastrear la Web exigía programas capaces de recorrer enlaces automáticamente. Indexarla requería almacenar y organizar enormes cantidades de información. Clasificarla implicaba aplicar modelos matemáticos sobre esa información. Y responder rápidamente a una consulta obligaba a coordinar todos esos procesos con una infraestructura que, en aquellos primeros años, había sido construida prácticamente como un experimento académico.

De un piloto universitario a una nueva forma de buscar

BackRub comenzó como una investigación dentro de Stanford, pero la tecnología empezó a demostrar que tenía posibilidades mucho mayores. Cada nueva página rastreada podía revelar otras conexiones; cada conexión podía aportar información adicional sobre la estructura general de la Web.

Larry Page y Sergey Brin estaban resolviendo un problema que se volvería cada vez más importante: internet crecía a una velocidad enorme y la información empezaba a superar la capacidad humana para organizarla manualmente.

Las disciplinas que confluyeron en BackRub

El éxito del proyecto no dependió de una sola área del conocimiento, sino de la integración de múltiples especialidades:

  • Informática: Para construir el sistema de rastreo, indexación y consulta.
  • Matemáticas: Para calcular la relevancia mediante PageRank.
  • Ingeniería de hardware: Para disponer de almacenamiento y procesamiento suficientes.
  • Recuperación de información: Para procesar las búsquedas de manera eficiente.
  • Automatización: Para permitir que las arañas recorrieran la Web sin intervención humana constante.
La prueba de fuego: cuando la teoría se volvió práctica

Uno de los momentos más reveladores para Page y Brin ocurrió cuando comenzaron a probar BackRub con consultas reales. Los resultados mostraban, en muchos casos, una relevancia superior a la de motores de búsqueda consolidados como AltaVista o Excite. Este éxito preliminar, documentado en las primeras presentaciones académicas del proyecto, fue lo que les impulsó a considerar que su investigación podía tener aplicaciones más allá del ámbito universitario.

Aquel piloto experimental llamado BackRub demostró que la arquitectura de internet contenía información que podía aprovecharse para mejorar una búsqueda. Los enlaces no eran simples caminos para saltar de una página a otra. También podían convertirse en datos.

Y ahí estaba la verdadera importancia de aquella etapa: Larry Page y Sergey Brin ya no tenían solamente una idea para una tesis doctoral. Contaban con un sistema funcional capaz de rastrear páginas, registrar conexiones y establecer un orden entre millones de documentos potencialmente relacionados. La investigación todavía estaba lejos de convertirse en el gigante tecnológico conocido como Google, pero la base matemática y técnica que cambiaría la manera de buscar información en internet ya comenzaba a funcionar.

Larry y Sergey terminan el proyecto y deciden vender el Algoritmo★★★★★

Al quedar satisfechos con sus investigaciones de grado, y con su algoritmo ya bien diseñado y funcionando, Larry Page decide terminar el doctorado para rendir homenaje a su padre, y coincide con Sergey en vender la idea a algún gigante.

En realidad, aquella decisión estaba muy relacionada con la vida académica que ambos llevaban en Stanford. Larry y Sergey no habían comenzado BackRub con el propósito de fundar una compañía tecnológica. Eran estudiantes de doctorado y, durante buena parte de esa etapa, su prioridad seguía siendo la investigación. Larry, además, tenía una razón personal para querer terminar su doctorado: la muerte de su padre, Carl Page, también profesor de informática, hizo que completar aquella formación académica tuviera para él un significado especial.

Sergey Brin tampoco parecía dispuesto, al principio, a abandonar fácilmente el camino universitario. Sus principales áreas de interés estaban relacionadas con los motores de búsqueda, la extracción de información y la minería de grandes colecciones de datos. Lo que habían construido junto a Larry era, desde esa perspectiva, el resultado de una investigación informática que podía tener valor académico y, al mismo tiempo, resultar útil para una empresa que ya estuviera compitiendo en internet.

Ya que ellos, en un principio, no se habían propuesto construir el próximo gran motor de búsqueda, porque, en ese momento, nadie estaba realmente clamando por uno.

El panorama competitivo que enfrentaban

Además, vivían en un universo de grandes jugadores: Yahoo!, Excite, Lycos, AltaVista, Ask Jeeves, MSN y así sucesivamente.

Lo cual les resultaría difícil competir.

Y la dificultad no era imaginaria. Aquellas compañías ya contaban con usuarios, infraestructura, marcas reconocidas y, en varios casos, importantes fuentes de financiación. Para dos estudiantes de Stanford, crear una empresa desde cero significaba competir contra organizaciones que ya estaban intentando dominar una industria que todavía se encontraba en plena formación.

El problema no era crear la tecnología; era convertirla en un negocio.

BackRub podía ordenar resultados de una forma novedosa, pero una empresa de búsqueda necesitaba mucho más que un buen algoritmo. Hacía falta infraestructura para rastrear la Web, servidores, almacenamiento, conexiones de red, mantenimiento técnico, financiación y una estrategia comercial capaz de sostener el crecimiento. Para dos investigadores que todavía estaban vinculados a sus estudios, licenciar la tecnología a una compañía ya establecida parecía una alternativa mucho más sencilla que asumir todos esos riesgos.

Y bueno, no estaban enfocados de lleno al negocio en ese momento. Seguían enseñando informática en las horas en que no trabajaban en su proyecto. Eran académicos, estaban más interesados en defender disertaciones y en publicar documentos.

Esa idea encaja con los testimonios posteriores de los propios fundadores. Larry Page y Sergey Brin mostraron su tecnología a varias compañías de búsqueda de aquella época, entre ellas Infoseek, Excite y Lycos, porque todavía contemplaban la posibilidad de que alguna empresa existente utilizara lo que habían desarrollado. Sergey recordaría años después que aquello ni siquiera era todavía un buscador completo en el sentido comercial que conocemos hoy: el equipo seguía perfeccionando la tecnología mientras intentaba averiguar qué camino tomar con ella.

La idea parecía sencilla: licenciar PageRank a una empresa grande

Es por todo ello que deciden que la movida obvia era licenciar PageRank a uno de los jugadores existentes.

Desde una perspectiva académica y empresarial, la lógica tenía sentido. Yahoo!, AltaVista, Excite y otros portales ya poseían tráfico y una base de usuarios. Si alguno incorporaba el sistema de clasificación desarrollado en Stanford, Larry y Sergey podían continuar con sus carreras universitarias mientras la tecnología encontraba una aplicación comercial.

Aclaración histórica necesaria

Sin embargo, aquí es necesario hacer una precisión histórica importante: las versiones más conocidas y documentadas de la historia no confirman de forma sólida que Yahoo! recibiera en 1997 una oferta formal para comprar PageRank por un millón de dólares. La negociación mejor documentada de aquella etapa fue con Excite y giró alrededor de la tecnología de búsqueda que terminaría convirtiéndose en Google.

En 2002, Yahoo! intentó hacerse con el PageRank por 3.000 millones de dólares, y Google la rechazó.

Esa afirmación también requiere matizarse. Yahoo! y Google sí tuvieron una relación empresarial importante durante los primeros años de la década de 2000, y Google proporcionó resultados de búsqueda a Yahoo! antes de que esta desarrollara nuevamente su propia tecnología de búsqueda. Sin embargo, no hay una fuente primaria sólida que permita presentar como un hecho confirmado una oferta específica de 3.000 millones de dólares por PageRank. Por rigor histórico, conviene no afirmar esa operación como un hecho probado.

La reunión que pudo haber cambiado la historia

Luego se reunieron con Steve Kirsch, de Infoseek, quien no estuvo interesado. Lo más cerca que estuvieron de llegar a un acuerdo fue con Excite, sugiriendo que reemplazaran los algoritmos existentes con los suyos. Hacerlo les generaría 47 millones de dólares adicionales en ingresos para el motor de búsqueda. Todo lo que pidieron a cambio fueron 1,6 millones de dólares en efectivo como traspaso de la licencia. Excite hizo una contraoferta de 750.000 dólares, que Page y Brin rechazaron.

La negociación con Excite: lo que realmente ocurrió

Esta parte de la historia necesita una pequeña corrección para conservar la precisión de los hechos. La negociación mejor documentada no fue simplemente una reunión aislada con Steve Kirsch, sino una serie de conversaciones con Vinod Khosla, inversor de Excite, y con los responsables de la compañía. En una carta y negociaciones citadas posteriormente por distintas investigaciones sobre la historia de Google, Larry Page planteó una operación valorada en 1,6 millones de dólares, una cifra que incluía efectivo, acciones y dinero destinado a Stanford. La estimación de que la tecnología podía aumentar los ingresos publicitarios de Excite en unos 47 millones de dólares también aparece vinculada a esa propuesta.

Una cifra sorprendentemente baja para lo que vendría después

Vinod Khosla llegó a considerar la tecnología y, según los relatos posteriores, la negociación se movió alrededor de cifras considerablemente inferiores a lo que Google llegaría a valer años después. La propuesta de 750.000 dólares aparece repetidamente en los testimonios sobre aquellas conversaciones, aunque existen diferentes versiones sobre el precio exacto y los términos finales que Page y Brin estaban dispuestos a aceptar.

El obstáculo principal, sin embargo, no fue únicamente el dinero.

George Bell, entonces director ejecutivo de Excite, explicó años después que el problema estaba en la condición técnica planteada por Larry Page: reemplazar la tecnología de búsqueda existente de Excite por la nueva tecnología desarrollada por los estudiantes de Stanford. Bell no quería eliminar el sistema en el que su empresa ya había invertido y consideraba que aquella sustitución afectaba la identidad y el funcionamiento de Excite.

La paradoja del negocio de los portales

También existía un problema mucho más profundo relacionado con el modelo de negocio de los portales de aquella época. Una búsqueda demasiado eficiente podía permitir que el usuario encontrara rápidamente lo que necesitaba y abandonara el portal. Para una empresa que dependía de mantener a las personas navegando durante más tiempo y viendo publicidad, un buscador extremadamente preciso no necesariamente parecía una ventaja comercial.

Ahí estaba la gran paradoja.

Google era demasiado bueno para el negocio que Excite quería proteger.

La tecnología de Larry Page y Sergey Brin estaba diseñada para llevar al usuario rápidamente hacia la información más relevante. Los grandes portales de internet, en cambio, tenían interés en convertirse en destinos donde las personas permanecieran consumiendo diferentes servicios, noticias, directorios y anuncios.

Dos visiones opuestas del negocio

Para entender mejor el choque de perspectivas, vale la pena contrastar ambos enfoques. Por un lado, los portales tradicionales como Excite o Yahoo! veían el buscador como una parte más de un ecosistema amplio, diseñado para retener al usuario el mayor tiempo posible y maximizar la visualización de publicidad. Su objetivo era que las personas se quedaran navegando dentro del portal, consumiendo noticias, directorios y otros servicios.

Por otro lado, el enfoque de BackRub y lo que después sería Google era radicalmente distinto. Para ellos, el buscador era la solución central, no un accesorio. Su misión era llevar al usuario a la respuesta rápidamente, con la máxima precisión y relevancia posible. No les interesaba retener a la gente dentro de una página; les interesaba que encontraran lo que buscaban y siguieran su camino.

La diferencia parecía puramente comercial, pero también era tecnológica. Google comenzaba a pensar la búsqueda como un problema de recuperación de información: introducir una consulta, calcular qué documentos eran más relevantes y presentar una respuesta útil. Los portales tradicionales veían el buscador como una parte de un ecosistema mucho más amplio destinado a retener tráfico.

Cuando vender parecía más lógico que competir

Larry Page y Sergey Brin todavía no tenían la seguridad de que quisieran convertirse en empresarios. Su intención inicial de buscar una licencia o un comprador demuestra hasta qué punto Google pudo haber terminado integrado dentro de otra compañía.

La historia oficial de Google confirma que el sistema llamó la atención tanto de la comunidad académica como de inversores de Silicon Valley, y que el rumbo comenzó a cambiar cuando la tecnología acumuló usuarios y despertó un interés cada vez mayor fuera de Stanford. En agosto de 1998, Andy Bechtolsheim escribió un cheque de 100.000 dólares a nombre de Google Inc., un momento decisivo que ayudó a convertir aquella investigación universitaria en una empresa.

Los factores que inclinaron la balanza

Varios elementos confluyeron para que Page y Brin terminaran optando por el camino empresarial:

  • El rechazo de los gigantes a su tecnología.
  • El creciente interés de inversores externos.
  • La evidencia de que su sistema funcionaba mejor que los existentes.
  • La convicción de que la búsqueda era un problema sin resolver adecuadamente.
  • La oportunidad de construir algo propio sin las limitaciones de un portal tradicional.

Lo que parecía una opción razonable —vender o licenciar la tecnología a un gigante ya establecido— terminó quedando atrás. Ninguno de aquellos acuerdos se concretó y Larry Page y Sergey Brin tuvieron que enfrentarse a una decisión que inicialmente no parecía formar parte de sus planes: construir su propia empresa.

Y, curiosamente, el rechazo que parecía una derrota terminó cambiando todo.

Si Excite hubiera comprado aquella tecnología, BackRub probablemente habría desaparecido dentro de otro portal. Si Larry y Sergey hubieran decidido limitarse a terminar sus doctorados, la historia también habría tomado otro rumbo. Pero las negociaciones no prosperaron, el algoritmo siguió evolucionando y los dos investigadores acabaron haciendo precisamente aquello que al comienzo parecía demasiado arriesgado: competir directamente contra los gigantes de internet.

La idea ya no podía quedarse únicamente dentro de una tesis, un laboratorio universitario o una licencia. BackRub estaba a punto de dejar de ser un experimento académico para convertirse en Google.

Las estrategias comerciales, tecnológicas y de inteligencia artificial que llevaron a Google hasta 2026★★★★★

Una de las claves de este motor de búsqueda fue su sencilla interfaz, en donde Brin elaboró una página principal de Google con un aspecto limpio y despejado, atrayendo desde el principio a los internautas en busca de información. Manejando colores primarios sobre fondo blanco que evocaban pureza y un atractivo universal.

La sencillez no fue un detalle menor. Mientras muchos portales de finales de los años noventa intentaban concentrar noticias, directorios, correo electrónico, compras, juegos y otros servicios en una misma pantalla, Google tomó una dirección distinta: colocar la búsqueda en el centro. La página ofrecía muy pocos elementos alrededor de la caja de consulta y dejaba que el usuario llegara rápidamente a lo que necesitaba. Esa decisión ayudó a que el producto fuera fácil de entender incluso para personas con poca experiencia navegando por internet.

Primero encontrar; después monetizar.

Todo ello para poder ir a la siguiente etapa: mostrar una publicidad acertada, corta, que no saturara el diseño de la página para la comodidad de los usuarios.

La clave estaba en dejar claro que los anuncios no condicionaban los resultados de las búsquedas. Dejaron la página principal del buscador sin anuncios y establecieron unas normas muy estrictas sobre el tamaño y el tipo de anuncios que pondrían en las demás. En donde los anuncios serían breves y de idéntico aspecto: un encabezamiento, un enlace y una breve descripción estilo haiku.

Aquella separación entre resultados orgánicos y espacios publicitarios se convirtió en una cuestión fundamental para la confianza del usuario. Google necesitaba obtener ingresos, pero también tenía que evitar que el sistema de clasificación creado por Larry Page y Sergey Brin perdiera credibilidad. El negocio podía vender publicidad, pero el algoritmo debía seguir determinando los resultados orgánicos según sus propios sistemas de relevancia.

Con el tiempo, esa filosofía inicial evolucionó hacia formatos publicitarios mucho más sofisticados. Los anuncios dejaron de depender únicamente de una palabra clave exacta y comenzaron a incorporar señales relacionadas con la intención de búsqueda, el contexto, la ubicación, el dispositivo y otros factores. La publicidad siguió siendo una parte esencial del negocio, aunque la manera de conectar anunciantes y usuarios cambió radicalmente.

Los primeros modelos de ingresos

De esta manera vienen con ello algunas de las formas de ingresos más usadas por Google, en tecnología: Google WebSearch™ y Google SiteSearch™

Aquellos servicios respondían a una estrategia empresarial clara: Google podía utilizar su tecnología de búsqueda no solamente en su propia página, sino también ofrecer soluciones para que otras organizaciones integraran capacidades de búsqueda en sus sitios web y sistemas. La compañía comenzó así a comprobar que su infraestructura y su conocimiento técnico podían convertirse en productos y servicios para terceros.

La otra ya mencionada, la publicidad, con dos sistemas publicitarios: Premium Sponsorship, un vínculo de texto que aparecía en la parte superior de la página de resultados de Google cuando la palabra clave o la frase que se había comprado se incluía en las búsquedas de los usuarios, y AdWords.

La llegada de AdWords cambió especialmente el modelo comercial de Google. La publicidad en búsquedas permitía a una empresa aparecer cuando alguien mostraba una intención concreta. No era igual anunciar un producto de manera indiscriminada que aparecer, por ejemplo, cuando una persona escribía precisamente una consulta relacionada con ese producto o servicio.

Con los años, Google Ads, nombre actual de la plataforma, evolucionó hacia sistemas de pujas, automatización, campañas de búsqueda, Shopping, vídeo, aplicaciones y soluciones impulsadas por aprendizaje automático. En 2025, Google informó que sus ingresos publicitarios alcanzaron 294.691 millones de dólares, dentro de los cuales la categoría Google Search & other generó 224.532 millones. La publicidad continúa siendo su principal fuente de ingresos, aunque ya no es la única.

De vender palabras clave a interpretar la intención.

La nueva generación de publicidad utiliza cada vez más inteligencia artificial para ayudar a los anunciantes a encontrar clientes y adaptar sus campañas. Google lanzó AI Max para campañas de Search en 2025 y posteriormente amplió sus capacidades. Esta tecnología utiliza los sistemas de IA de Google para ampliar la cobertura de las consultas, adaptar activos publicitarios y buscar nuevas oportunidades de conversión, siempre dentro de las configuraciones y controles disponibles para el anunciante.

Otra forma de ingresos es la tienda online donde vende todo tipo de merchandising relacionado con la marca.

Esta línea comercial existe, aunque su importancia financiera es muy diferente a la publicidad, la nube o las suscripciones. Con el crecimiento de Google, la venta directa también se extendió hacia dispositivos y servicios propios, incluyendo productos de la familia Pixel y otros equipos del ecosistema de la compañía. Alphabet agrupa actualmente parte de estos ingresos junto con las suscripciones y las plataformas digitales.

De la búsqueda a un ecosistema completo de servicios

Pioneros de cloud computing a través de las aplicaciones (Apps), para compartir varios servicios, gráficos, vídeos, noticias y mensajería.

Esta estrategia fue creciendo hasta convertirse en una de las transformaciones empresariales más importantes de Google. La compañía pasó de ofrecer una herramienta para encontrar información a construir un ecosistema de servicios conectados: Gmail, Drive, Maps, YouTube, Android, Google Play, Chrome, Workspace y Google Cloud, entre muchos otros.

En el ámbito empresarial, Google Cloud se convirtió en una fuente de ingresos independiente basada principalmente en servicios de infraestructura, plataformas, aplicaciones y suscripciones. Actualmente, esa división incluye servicios de computación en la nube, análisis de datos, ciberseguridad y herramientas de inteligencia artificial para empresas. En 2025, Google Cloud generó 58.705 millones de dólares en ingresos, frente a los 43.229 millones registrados en 2024.

La inteligencia artificial también se está convirtiendo en una parte central de esta estrategia. Google Cloud ofrece infraestructura optimizada para IA, plataformas como Vertex AI y servicios empresariales basados en Gemini. La lógica comercial es muy distinta a la de los primeros años del buscador: ahora Google no solo utiliza sus modelos internamente, sino que vende capacidad de infraestructura, software y herramientas de IA a otras organizaciones.

La nube dejó de ser un servicio complementario para convertirse en un negocio estratégico.

Chrome y la estrategia de controlar la puerta de entrada a internet

Se destacaron en la innovación y decidieron crear su propio navegador, Chrome, con un aumento proporcional de uso hasta convertirse en uno de los navegadores más utilizados de todo el mundo, compitiendo con Mozilla Firefox e Internet Explorer, el navegador oficial de Windows.

La importancia estratégica de Chrome iba mucho más allá de crear otro navegador. Google dependía de que las personas pudieran acceder fácilmente a la Web y utilizar sus servicios. Un navegador propio le permitía desarrollar tecnologías de navegación, mejorar la velocidad de acceso a sus productos, impulsar estándares web y competir directamente por uno de los puntos de entrada más importantes a internet.

Con el tiempo, Chrome pasó a formar parte de una estrategia mucho más amplia junto con Android. El navegador dejó de ser simplemente una aplicación para visitar páginas web y se convirtió en una plataforma integrada con cuentas de Google, sincronización, seguridad, extensiones y servicios en la nube.

El algoritmo también dejó de ser únicamente PageRank

PageRank fue decisivo en el nacimiento de Google, pero el buscador actual ya no funciona con aquel algoritmo como único sistema de clasificación. Google utiliza numerosos sistemas de ranking que trabajan conjuntamente para intentar comprender la consulta, analizar documentos y presentar resultados relevantes.

Esta evolución fue necesaria porque internet cambió por completo. Las páginas web crecieron en número, aparecieron los teléfonos inteligentes, las búsquedas locales, las imágenes, los vídeos, las noticias y las consultas formuladas mediante voz. Un sistema basado exclusivamente en contar enlaces no podía resolver por sí solo todos esos escenarios.

Google pasó de clasificar páginas a interpretar preguntas.

Los sistemas actuales intentan comprender aspectos como el significado de las palabras, el contexto de una consulta, la actualidad de la información y la utilidad del contenido. La inteligencia artificial y el aprendizaje automático se han integrado progresivamente en diferentes partes de este proceso, aunque Google no publica una fórmula única que permita calcular exactamente la posición de una página.

Esa es una diferencia importante respecto a los primeros años: ya no existe un único algoritmo que pueda explicar por completo cómo funciona Google Search. El buscador moderno combina múltiples sistemas y señales, actualizados y ajustados de acuerdo con los distintos tipos de búsqueda.

La gran apuesta actual: convertir la búsqueda en una experiencia con inteligencia artificial

La transformación más reciente llegó con la incorporación de la IA generativa directamente en Search. Google comenzó a mostrar AI Overviews, respuestas generadas con inteligencia artificial para determinadas consultas, acompañadas de enlaces hacia fuentes de la Web. En 2025, la compañía informó que AI Overviews se había expandido a más de 200 países y territorios y a más de 40 idiomas.

Después apareció AI Mode, una modalidad diseñada para preguntas más complejas, extensas y conversacionales. En lugar de limitarse a introducir unas pocas palabras y recibir una lista tradicional de enlaces, el usuario puede formular una pregunta con varios requisitos, hacer preguntas posteriores y continuar la conversación conservando el contexto. Google explica que AI Mode puede utilizar una técnica denominada query fan-out, que divide una consulta en varios temas y realiza múltiples búsquedas relacionadas para reunir información más amplia.

La búsqueda también se volvió más visual. AI Mode comenzó a integrar capacidades multimodales de Gemini y Google Lens, permitiendo utilizar imágenes junto con preguntas escritas. Posteriormente, Google amplió estas funciones hacia experiencias visuales de descubrimiento y compras.

En 2026, Google anunció además una nueva actualización para hacer más fluida la transición entre AI Overviews y una conversación en AI Mode. La compañía indicó que Gemini 3 pasó a ser el modelo predeterminado de AI Overviews y que los usuarios podían continuar con preguntas de seguimiento conservando el contexto de la búsqueda.

La IA no solo cambia las búsquedas: también crea nuevas oportunidades de ingresos

La incorporación de inteligencia artificial abrió una nueva fase comercial. Google comenzó a experimentar y ampliar la presencia de Search y Shopping ads dentro de AI Overviews y también a probar anuncios relevantes en AI Mode.

La idea es mantener la misma lógica comercial que convirtió a Google en una potencia publicitaria: conectar una intención del usuario con una empresa capaz de ofrecer un producto o servicio útil. La diferencia es que ahora la intención puede aparecer dentro de una conversación compleja, una búsqueda visual o una consulta formulada con lenguaje natural. Google anunció que los anuncios podían aparecer en AI Overviews y que también comenzaría a probar publicidad integrada en AI Mode cuando resultara pertinente.

La compañía también actualizó la identificación de la publicidad en los resultados tradicionales. En 2025 anunció una agrupación bajo la etiqueta “Sponsored results” y añadió un control para ocultar los resultados patrocinados, manteniendo visible la diferenciación entre publicidad y resultados orgánicos.

La nueva estrategia consiste en monetizar los nuevos lugares donde aparece la intención de compra.

Esto incluye las consultas tradicionales, las respuestas generadas por IA, las búsquedas visuales, Google Lens, las experiencias de Shopping y las herramientas de publicidad automatizada. En otras palabras, el negocio publicitario ya no depende exclusivamente de una caja de búsqueda y una lista de enlaces azules.

Más ingresos, menos dependencia de una sola fuente

Aunque la publicidad continúa siendo el mayor motor económico de Google, Alphabet ha diversificado considerablemente sus fuentes de ingresos.

En 2025, la compañía reportó:

  • Google Advertising: 294.691 millones de dólares.
  • Google Search & other: 224.532 millones de dólares.
  • YouTube ads: 40.367 millones de dólares.
  • Google subscriptions, platforms and devices: 48.030 millones de dólares.
  • Google Cloud: 58.705 millones de dólares.
  • Ingresos totales de Alphabet: 402.836 millones de dólares.

Las suscripciones incluyen actualmente servicios como YouTube Premium, YouTube Music, YouTube TV, NFL Sunday Ticket y Google One, mientras que Google Play genera ingresos relacionados con ventas de aplicaciones y compras dentro de ellas. La división de dispositivos incluye, entre otros productos, la familia Pixel. Google One también se ha convertido en una puerta de acceso comercial a capacidades avanzadas de Gemini.

Esta diversificación muestra hasta qué punto cambió el negocio original. La empresa que comenzó intentando ordenar páginas web ahora obtiene dinero de publicidad, suscripciones, vídeo, aplicaciones, dispositivos, servicios empresariales, infraestructura de nube e inteligencia artificial.

De una página blanca a una plataforma tecnológica impulsada por IA

La estrategia inicial de Google fue bastante directa: ofrecer una búsqueda rápida, una interfaz sencilla y resultados que los usuarios consideraran útiles. Después encontró una forma de convertir la intención de búsqueda en publicidad relevante sin abandonar la separación entre anuncios y resultados orgánicos.

A partir de ahí, el negocio fue creciendo en diferentes direcciones. Chrome ayudó a reforzar su presencia en la navegación web. Android llevó sus servicios a miles de millones de dispositivos. YouTube creó un gigantesco negocio audiovisual y publicitario. Google Cloud abrió una nueva fuente de ingresos empresariales. Las suscripciones redujeron la dependencia exclusiva de los anuncios.

Ahora la inteligencia artificial está modificando nuevamente esa estrategia.

Google ya no se limita a esperar que una persona escriba dos o tres palabras en una caja de búsqueda. La compañía está apostando por consultas largas, conversaciones, imágenes, vídeo, razonamiento asistido, recomendaciones personalizadas, funciones agentivas y experiencias de compra conectadas con la IA. AI Mode, AI Overviews, Gemini, Lens y las nuevas herramientas de Google Ads forman parte de esa misma dirección tecnológica.

Lo que comenzó con una página prácticamente vacía y un algoritmo para ordenar enlaces terminó convirtiéndose en un ecosistema tecnológico con múltiples negocios. La búsqueda sigue siendo el centro histórico de Google, pero la estrategia actual es mucho más amplia: mantener a Search como puerta de entrada y utilizar la inteligencia artificial para ampliar las formas en que las personas buscan, descubren, compran, trabajan y, al mismo tiempo, generar nuevas fuentes de ingresos alrededor de esas actividades.

Fuentes bibliográficas: La Creación de Google icono fuentes ★★★★★

  • Google. (s. f.). Nuestra historia: de un garaje al Googleplex. Google LLC. Información utilizada: encuentro de Larry Page y Sergey Brin en la Universidad de Stanford en 1995, inicio de su colaboración, creación de BackRub, utilización de enlaces para determinar la importancia de las páginas, cambio de nombre de BackRub a Google, inversión inicial de Andy Bechtolsheim y creación oficial de Google Inc. en 1998. Página web oficial, sin paginación.
  • Brin, Sergey, y Page, Lawrence. (1998). Anatomía de un motor de búsqueda web hipertextual a gran escala. Computer Networks and ISDN Systems, Elsevier, volumen 30, números 1-7, pp. 107-117. Información utilizada: arquitectura técnica del motor de búsqueda, rastreo e indexación de la Web, análisis de la estructura de enlaces, funcionamiento de PageRank, clasificación de resultados y problemas técnicos de los motores de búsqueda a gran escala. Capítulos utilizados: “Introduction”, “System Features”, “PageRank: Bringing Order to the Web”, “The Ranking System” y “Scalable Architecture”.
  • Stanford University School of Engineering. (s. f.). El futuro firmemente a la vista. 100 Years of Stanford Engineering. Autor del texto: Charles Petersen. Stanford University. Información utilizada: encuentro entre Sergey Brin y Larry Page durante la visita al campus en 1995, interés matemático de Larry Page por la estructura de nodos y enlaces de la World Wide Web, papel de Terry Winograd como asesor, desarrollo de BackRub, análisis de backlinks y evolución del algoritmo hacia PageRank. Secciones utilizadas: “A fateful friendship” y los apartados históricos dedicados a Larry Page, Sergey Brin y BackRub. Página web, sin paginación convencional.
  • Google. (s. f.). Acerca de Google: historia, investigación y tecnología. Google LLC. Información utilizada: evolución de Google desde su buscador original hacia un ecosistema tecnológico de productos y servicios, continuidad de Google Search como actividad central y desarrollo de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial. Página web oficial, sin paginación.