Actualización: junio 18, 2025
¿Qué lo hacía tan indispensable? Fue él quien convirtió al cartel en un ejército. Mientras Pablo negociaba o buscaba notoriedad, El Mexicano reclutaba, entrenaba y desplegaba sicarios con tácticas de guerra irregular. Su conexión con mercenarios internacionales, su manejo de explosivos y su alianza con grupos paramilitares le dieron al cartel un poder de fuego sin precedentes. Su mayor aporte: crear la maquinaria bélica que puso en jaque al Estado colombiano, desde coches bomba hasta redes de inteligencia que infiltraron instituciones.
Pero su historia va más allá de la sangre y la cocaína. ¿Cómo pasó de ser un contrabandista de esmeraldas a convertirse en el narcotraficante más buscado después de Escobar?

Los inicios de alias el Mexicano antes de pasar a ser un narcotraficante
Nació en Pacho, Cundinamarca el 14 de mayo de 1947. Y se sabe que no fue un joven consagrado al estudio, pero si una persona ambiciosa con ansias de tener mucho poder. Habilidades que le llevaron a salir adelante, pero no precisamente de una manera lícita.
Primero inicia como guaquero en las minas de Coscuez, Muzo y Chivor. En donde aprende muchos gajes del oficio, como por ejemplo el saber defenderse en aquel territorio sin ningún problema.
En cuanto a su escolaridad se supo que abandono sus estudio en tercero bachillerato para empezar a trabajar en Bogotá, donde laboró como mesero de un restaurante, ayudante de autobuses, e incluso como comerciante en el sector de San Victorino.
También se sabe que en su doble faceta se dedico a desbalijar carros para vender sus autopartes a fichas claves dentro del negocio. Así mismo se puso a contrabandear con esmeraldas procedentes del occidente de Boyacá de bajo precio.
Allí en el centro de Bogotá se le despierta aún mas esa admiración por el comercio de gemas que procedían de Muzo. Notaba como estos comerciantes de esmeraldas tenían una vida de ostentación, con buenos automóviles, bonitas mujeres y un gran respeto.
Su destino cambia cuando en un bar de la capital, se reunió y comenzó a trabajar con contrabandistas de esmeraldas. Es así que uno de esos contactos le informa que en cierta ubicación de Bogotá están reclutando hombres de carácter fuerte capaces de enfrentar a los gatilleros del Ganso Ariza.
Es entonces que para junio de 1970, Gacha llega a la zona esmeraldera de Muzo (Boyacá) para formar parte del esquema de seguridad del zar de esmeraldas en ese momento el gran Gilberto Molina. Allí Rodríguez Gacha se destaco muy bien en el desenvolvimiento de la guerra y en las labores de búsqueda de piedras.
Antes de cumplir los 25 años de edad, Gacha había ganado una notoriedad temible como el asesino a sueldo de Molina. Esto le sirvió para saltar filas dentro de la organización, pues en ese momento Molina necesitaba desesperadamente soldados despiadados como él para la guerra verde. Que se trato de una serie de guerras civiles entre guerrillas de izquierda y paramilitares de derecha por el control de las minas de esmeraldas, en un momento de furor por el oro verde como era llamado.
Es así como Gacha termina por convertirse como el muchacho predilecto de Gilberto Molina. En esa época es enviado junto con otro guaquero Julio Rincón a buscar gemas en una mina, es ahí cuando se halla una de las vetas mas importantes descubiertas en la historia de las minas de Boyacá. De este hallazgo la familia Molina recibe la mayor parte y a Gacha le corresponde una suma importante de 4 millones de pesos. Un dinero que le cayo como anillo al dedo pues justo en ese momento recibía la noticia del nacimiento de su hijo Freddy (19 octubre 1972).
En ese momento Gacha hace una alto y decide que no es el momento para regresar nuevamente a Boyacá. Pues sabía que la guerra por el control de esmeraldas entre Molina y los Vargas aun seguía latente y cada vez mas sanguinaria.

Rodríguez Gonzalo Gacha y su incursión en el Narcotráfico
Es de esta manera que se entera a través de un contacto, que el negocio estaba en contrabandear marihuana al Caribe. Así que decide viajar entonces a la Sierra Nevada de Santa Marta y la Guajira que pasaba por una época conocida como la Bonanza Marimbera (1972-78). Allí conoce a fondo el negocio de la Marihuana donde escucha por primera vez la variedad de yerba que más se promovía en el exterior. Es decir la Santa Marta Gold que se vendía con el slogan “fume la mejor, fume colombiana”.
Este negocio aunque le genero grandes ganancias no lo dejo satisfecho, pues tuvieron algunas perdidas en sus cargamentos incautados. Sin contar que su apogeo estaba llegando a su declive pues el gobierno empezó a tomar medidas más serias y las mafias norteamericanas comenzaron a producir su propia hierba en los Estados de California, Hawái, Alaska y Ohio. Lo que ocasionó que la demanda de este producto bajara al igual que su precio de venta. Elevando sus costos de producción y el precio de envió hacia Estados Unidos. Llegando a su final la bonanza marimbera en la alta Guajira a finales de los 80’s en Colombia.
Pero de las crisis vienen las oportunidades y Gonzalo Rodríguez utilizaría esa experiencia para un negocio que estaba floreciendo. Y coloca a disposición aquellas rutas del trafico de marihuana al servicio de la cocaína.
Decide entonces iniciar como raspachin al narcomundo entre cultivos de siembra de coca en Villagómez, Paime, Yacopí y La Palma, en la provincia del Rio negro. Todo ello con la finalidad de aprender más sobre el negocio de la cocaína. Es así que se empieza a conocer con el seudónimo de coquero pobre.
Allí en aquellos cultivos es donde se entera por fuentes confiables que Perú y Bolivia eran los puntos de acopio más importantes en el cultivo y fabricación de aquella pasta de coca.
Se propone entonces a viajar a Perú para el año 1973 y contrata dentro de esas plantaciones unos peruanos que sabían muy bien sobre los procesos de cultivo y elaboración. Los lleva entonces al departamento del Meta, al municipio de Mapiripán, donde había comprado extensas tierras para que cultivaran allí la coca dulce, emulada de sus países vecinos.
Es así como amplia sus cultivos y sus nuevos laboratorios para la fabricación de la pasta. Con una novedosa tecnología para su época, como los hornos microondas para agilizar los tiempos de producción.
Tiempo después decide mirar nuevos horizontes y alianzas estratégicas que le ayudaran a escalar dentro del negocio del narcotráfico. Es así que se conoce con Juan Ramón Matta Ballesteros, un químico hondureño y narcotraficante que se venía relacionando muy bien con la cúpula del narcotráfico. Pues se entera que un tal Rodríguez Gacha estaba interesado en expandir sus operaciones en el campo de la cocaína.
Establecen una buena amistad y tiempo después Gacha se muda a Bogotá. Allí se contacta nuevamente con Matta Ballesteros quien le presenta a una ficha clave para sus operaciones, hablamos de Verónica Rivera de Vargas, una narcotraficante pionera a quien se conocía como la “reina de la cocaína”. Ella le daría algunos tips secretos del negocio, despejándoles algunas dudas para la expansión de sus operaciones.
Gacha intuye entonces que es la hora de elegir una región del país para expandir su propio imperio. Lo hizo en la zona del Magdalena Medio, entre Santander y Antioquia. Es allí donde escucha por primera vez de Pablo Escobar, un joven contrabandista y atracador que hablaba con seguridad del negocio de la coca.
En ese época algunos jóvenes estaban igualmente incursionando en el negocio de la cocaína, entre ellos el clan de los Ochoa y Pablo Escobar, quien ya le vendía la pasta de coca a ellos inicialmente.
Cada grupo de Medellín traficaba por su lado pues la torta del pastel era grande y en ese momento eran pocos los que estaban dentro.
Tiempo después surgen inconvenientes en el negocio, por un lado llega una noticia no tan agradable para los traficantes de droga. Se firma el primer tratado de extradición y por el otro lado algunas rutas para los envíos de droga se empezaron a calentar. Sin contar aún una mala noticia para el gremio y es que sucede el primer secuestro en contra de la cúpula narco de Medellín.
Los nuevos socios de Gacha, Matta Ballesteros y Verónica organizan una reunión con Pablo Escobar, Carlos Lehder y el clan de los Ochoa. En aquella reunión tocan temas afines a la extradición, el secuestro de Martha Ochoa y las formas de operar dentro del área del narcotráfico. Es en aquel momento donde Pablo Escobar por primera vez se proclama como el líder supremo de aquellas organizaciones independientes que operaban en Medellín.
Luego Pablo Escobar le propone a Rodríguez Gacha, conociendo su experiencia militar, que sea el lugarteniente de mayor confianza y quien liderará el nuevo ala militar (MAS) que iba tras los secuestradores de Martha Ochoa.
Sería entonces Gacha el encargado de barrerle la espalda, de realizar los trabajos más peligrosos y de manejar el aparato militar del grupo antioqueño.
Para aquel tiempo es que a Gacha se le ocurre una gran idea, la de abrir nuevas rutas hacía Haití, Los Ángeles (California) y Houston (Texas). Pero para ello necesitaba de sus primeros socios (Mata Ballesteros y Verónica) quienes serían el eslabón clave para llevar a cabo esa operación. Y para finales de los años 70’s el mexicano se entrevista con Verónica Rivera de Vargas y Mata Ballesteros. En aquella reunión les pide que le presenten con el jefe de jefes, Miguel Ángel Félix Gallardo, a cambio de un porcentaje por los envíos de cocaína que lograra negociar con él.
Sus socios entonces organizan aquel encuentro allá en México, en la casa del jefe del Cártel de Guadalajara en Altata, Sinaloa. Gacha llega dispuesto a convencer a Félix Gallardo, y por el otro lado el jefe de jefes lo recibe con mariachis y un protocolo mexicano digno para alguien que le apasionaba dicha cultura.
Gacha le abre entonces los ojos a Félix Gallardo, mostrándole que el negocio de la cocaína era más jugoso, pues por un menor volumen de mercancía podría adquirir una exponencial ganancia. Ya que en aquel tiempo el cartel de Guadalajara solo se limitaba al trasiego de marihuana y de heroína a Estados Unidos.
Después de eso llegaron entonces a varios acuerdos, entre ellos el de establecer una ruta alterna al Caribe, pues analizaron que las condiciones geográficas de Honduras y la vulnerabilidad institucional sería clave para hacer de este país el puente para introducir a los Estados Unidos la cocaína producida en Colombia.
Por el otro lado Félix Gallardo quien poseía los contactos con la DFS (Federal de Seguridad), los círculos políticos, financieros y de seguridad mexicana, les garantizaba las inversiones y el lavado de dinero de la organización en ese país.
Ya con el trato cerrado con el cartel de México y con una propuesta sólida, Gacha entiende que es hora de instalarse en Medellín. Se reúne de nuevo con el grupo de paisas con los que había tenido ya una reunión previa y allí les plantea su nueva propuesta para el nuevo corredor estratégico para la droga. Es así que empieza a formar parte como socio principal en la organización de Medellín que desde entonces se empezó a conocer como el Cartel.
Luego según testimonios de ex lugartenientes de Rodríguez Gacha recopilados por la PNC, se supo que el mexicano viajó varias veces a México en los ochenta para reunirse con Félix Gallardo, su principal socio en ese país, a quien le suministraba cocaína a cambio de una comisión de hasta 50% del precio de la droga en el mercado.
Con aquel cabezazo Rodríguez Gacha comenzó amasar una gran fortuna y extender sus tierras. Comenzó a destacarse como un gran terrateniente, popularidad que le sirvió para que en el año 1981, sus socios del cartel le pidieran montar un puente aéreo entre sus tierras en los llanos hacia Estados Unidos. Reclutando para aquella operación a un piloto clave llamado Barry Seal, el contrabandista de droga mas grande en la historia americana, quien fuese un agente de la CIA. Y quien llegaría al cartel de Medellín sin ser una mera casualidad.
Fue así como Gacha y su nuevo apoderado comienzan el nuevo apogeo internacional de trafico de droga hacia los Estados Unidos con la gran conexión que el piloto Barry Seal manejaba en aquel país. Exactamente a través de un aeropuerto en Mena, Arkansas. Que de acuerdo con periodistas e investigadores, dicha operación realizada en el aquel punto, estaba siendo protegida desde los más altos niveles del Consejo Nacional de Seguridad.
Tras aquel éxito en sus nuevas rutas, Gacha empieza a comprar una serie de granjas en su ciudad natal, exactamente en la localidad de Pacho, colocándole nombres inspirados en la cultura mexicana como: Cuernavaca, Chihuahua, Sonora y Mazatlán. También le suma a sus propiedades el complejo de Tranquilandia, uno de los laboratorios selváticos mas grandes y conocidos del cartel de Medellín.
Pronto su nombre y la sociedad que mantuvo con el cartel de Medellín, empieza a murmurarse dentro de los grandes círculos del poder. Entre ellos con su antiguo socio esmeraldero Gilberto Molina quien en un tiempo fue su Patrón y Víctor Carranza un viejo conocido.

Rodríguez Gacha y los 3 frentes de Guerra con los que tuvo que lidiar

Rodríguez Gonzalo Gacha y su lucha contra los movimientos guerrilleros de izquierda
Pero este grupo insurgente sabia lo lucrativo que era el negocio, que decidieron robarle la pasta de coca, robarle a sus hombres o quemar sus laboratorios en retaliación a que no se les pagaban sus exigencias.
Llegaría el día en el que la gota rebosó el vaso, y Gonzalo Rodríguez Gacha, no toleró más a este grupo insurgente. Sería para febrero de 1983, cuando la guerrilla un día por orden de Jacobo Arenas, se le metieron a uno de los grandes laboratorios de los llanos del Caquetá y retuvieron a 18 empleados durante varios días. Adueñándose además de algunas de sus haciendas, razón por la cual el Mexicano llegó a reunirse con alias Mono Jojoy, para buscar un arreglo, pero eso no llegó a nada.
Gacha no se quedaría de brazos cruzados con este insulto por lo que descubre a través de su centro inteligencia, que estas milicias de izquierda estaban siendo apoyadas por el Partido de la Unión Patriótica. Un movimiento político que nació en 1984 como resultado de los acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y la guerrilla de las FARC.
Sería este el punto de quiebre y de venganza para debilitar a la guerrilla y ponerla en jaque contra el Estado. Lo único que debería hacer Gacha es reunir de nuevo aquellos miembros del MAS un grupo paramilitar que ayudo a organizar años atrás como consecuencia del secuestro de Martha Nieves Ochoa.
Luego de ello buscar a nuevos integrantes que se sumaran a su lucha, para con ello fortalecer su aparato militar. Un nuevo arsenal que se iría con toda tras el movimiento político de las FARC, ya que los cabecillas de la guerrilla estaban muy protegidos y escondidos en la selva para darles de baja. Decide entonces con este nuevo grupo paramilitar hacer limpieza social, quitarle el poder a la guerrilla, de zonas que tenían bajo su control, para con ello tener suficiente tierra para sus cultivos ilícitos y nuevos corredores estratégicos para la comercialización de la pasta.
Paso a seguir es consolidar este grupo militar con un buen adiestramiento en cuanto a las tácticas, estrategias de guerra y uso de armas. Para ello decide contratar entre 1987 y 1988 unos mercenarios extranjeros, entre ellos un grupo de cinco israelitas que encabezaba el Teniente Coronel retirado Yair Klein.
Todo esto le funciona a Gacha, pues arma un grupo militar de derecha bien estructurado y fuerte. Aliándose con cabecillas paramilitares como Henry Pérez, Ramón Isaza y los hermanos Fidel, Vicente y Carlos Castaño.
Así fue que Rodríguez Gacha se convirtió en el comandante supremo del narco paramilitar de Colombia. Y sería conocido dentro del cartel de Medellín como el ministro de guerra, pues sería a este a quien le encomendarían las misiones de combate más difíciles.
Tiempo después logra consolidar su venganza en contra de la Unión Patriótica en donde fueron asesinados cerca de 800 miembros del movimiento, sin perdonar ni siquiera a los campesinos simpatizantes de la guerrilla. Asesinando a su líder principal Jaime Pardo Leal presidente del partido, el día 11 de octubre de 1987 cuando regresaba con su familia de su finca en La Mesa, Cundinamarca.

Alias el Mexicano y la Guerra Verde
Todo ello desataría una nueva guerra verde en donde más interesados querían formar parte de aquel pastel amparado por el Estado.
Uno del ellos sería Rodríguez Gacha que quería ingresar a la zona para expandir su negocio ilegal, por lo que decide reunirse varias veces con su antiguo patrón y socio. Hasta que en uno de esos encuentros Gacha encuentra un quiebre para poder acercarse a Molina. Sabía de antemano que tanto Molina como Carranza habían gastado millones de plata cubriendo esa guerra, y por tanto el podría llegar a ser ese gran redentor. Gacha entonces les ayuda a impulsar el grupo de Borbur en términos económicos y de arsenal.
En contra prestación Gacha aprovecharía su permiso para ingresar a aquellos terrenos e infestarlos de hoja de coca y laboratorios para el procesamiento de la pasta base.
Toda hasta el momento jugaba a favor del Mexicano, pues aquella guerra verde seguía consumiendo fondos, tanto en entrenamiento militar para sus nuevos miembros de seguridad, como para la financiación de armamento y demás. Además de paralizar la producción de esmeraldas en aquellas zonas de conflicto.
Fue entonces cuando Molina y su socio Carranza le solicitan un préstamo de 70 millones de dólares a Gacha. El cual les concede sin ningún problema, pues este sabía que en algún momento no le podrían responder. Y aprovechando esta circunstancia podría solicitarles parte de las acciones de las minas.
Algo que claramente que los socios esmeralderos no iban aceptar. Pues sabían que si los relacionaban con este tipo de actividades (narcotráfico), sus concesiones se irían a pique.
Este primer desacuerdo hace que la relación entre ellos se comience a quebrantar. Pero lo que le daría la estocada final a esa amistad, seria en el momento en que las autoridades encontraron en la finca de Paime, cultivos de coca. En donde el esmeraldero (Molina) se defendió diciendo que ellos no tenían nada que ver con ese cultivo, solo que le arrendaron a un testaferro de Gacha. Negando así la participación en aquel jugoso negocio, pues según algunas fuentes se sospechaba que Molina proporciono helicópteros y hangares para el narco y su Rancho la Fortuna fue utilizada como centro de distribución de drogas.
Esta declaración hecha por los esmeralderos conllevo a que vincularan a Gacha directamente con aquel cultivo de coca. Lo que ocasiono que Gacha los pusiera en su lista de enemigos y además le llevaría asociarse con el grupo de Coscuez para darles cacería.
Molina aunque sabe que su amistad con su antiguo socio Gacha esta fragmentada, no lo considera un problema pues nunca llegaría a pensar que este lo asesinaría. Y para mala suerte el 27 febrero de 1989, en uno de sus cumpleaños en su finca de Sasaima. Descuida su seguridad y llegan entonces 12 hombres uniformados a la casa del patrón con la excusa de atrapar a Gacha. Gilberto piensa así que eran de la Fuerza Pública y con una ráfaga de fuego acabaron con 11 personas, entre ellas con Gilberto Molina.
Con la muerte de este zar de las esmeraldas, se llega a uno de los episodios finales mas sangrientos de la guerra verde. En donde Carranza pasa a ser el principal cabecilla del grupo de esmeralderos y el nuevo objetivo militar de Gacha. Ya que este para evitarse problemas con el narcotraficante decide venderle solo una mina de esmeraldas. Algo que Gacha no iba aceptar pues envalentonado quería era quedarse con todo.
Esto tenía su trasfondo, ya que la idea del capo siempre fue quedarse con las zonas de Muzo y Quipama, que veía como pieza clave para completar un corredor aéreo de narcóticos. Que estaba integrado por Paime, Pacho, Zipaquirá y Santa Fe de Bogotá. Toda estas zonas bajo su poder le llevaría a controlar a mas de 35 mil guaqueros de la zona, un capital humano necesario para la movilización de su mercancía. Además de apoderarse de las minas, que le permitirían lavar el dinero, ya que las concesiones otorgadas a los esmeralderos le daba ese poder de legalizar su plata fácilmente.
Por todas estas razones es que se da inicio a otra guerra verde pero en esta ocasión dirigida hacia el nuevo zar de las esmeraldas Víctor Carranza. Quien para resistir aquel ataque frontal, decide seguir entrenando su bloque paramilitar en varias de sus haciendas (la Reforma).
Es de esta forma que la organización paramilitar de Carranza se divide en varias regiones: Puerto López, Acacias, El Dorado y Bogotá. Cada región tenía un grupo de unos 15 sicarios y algunas zonas estaban mejor organizadas que otras.
Este esquema de seguridad le daría el poder a Carranza para poder defenderse de su enemigo. Y así contraatacar mas sigilosamente, pues comenzó a colaborar con la DEA para que lo capturaran más fácil. Uno de las informaciones vitales otorgadas a la DEA fue la que otorgo uno de los hijos de Molina, quien delato propiedades y caletas del Mexicano en Pacho, Cundinamarca. Confiscando así 135 millones de dólares a Rodríguez Gacha, no sólo en caletas sino en cuentas en el exterior.
Esta guerra entre 1986 y 1990 llevo a un infierno de criminalidad, que acabó con la vida de 3500 personas más o menos. Niños, mujeres y ancianos, así como mineros que fueron asesinados. Sirvió además para reforzar la organización de ejércitos paramilitares en la zona y se afianzó la ley del más fuerte.
Como consecuencia de la guerra en contra del nuevo zar de esmeraldas Víctor Carranza, Gacha preparo con su gente una bomba que semi-destruyó las instalaciones de Tecminas en Bogotá el 7 de julio de 1989 (la empresa de Carranza, Molina y Beetar).
Tres días después caería asesinado un sobrino de Víctor Carranza. Y más adelante sucedería uno de los episodios más recordados en estas rencilla, 60 hombres llegaron hasta la quebrada de Itoco, en predios de las vetas a cargo de Tecminas, seleccionaron a seis campesinos y los fusilaron uno a uno delante de miles de guaqueros.
Después Gacha volvería atacar, esta vez con otra bomba que dejaría en las instalaciones de Ganadería Nare. Donde tenía por objetivo acabar con Carranza, pero tampoco tuvo el efecto esperado.
Víctor Carranza seguía respondiendo a sus ataques inteligentemente, permanecía otorgando información privilegiada a la DEA y a sus aliados (Cartel de Cali), para poder debilitar al capo. Y mientras tanto seguía refugiado en sus minas con sus “muchachos” y el arsenal que estaba dando guerra directa al mexicano. Durante ese periodo de casi 7 meses, para seguir sus operaciones comerciales y su guerra con el capo. Se sacaban las piedras de la mina, se vendíam y con el dinero, los muchachos de Carranza identificados como los “Carranceros”, financiaban las vueltas para protegerse del enemigo.

Gonzalo Rodríguez Gacha y la guerra frontal con el Estado (los extraditables)
Tras aquella lucha por tumbar la extradición este grupo delincuencial ocasiono decenas de atentados con automóviles cargados con explosivos, asesinatos de importantes de líderes políticos o candidatos presidenciales y secuestros que afectaron a la crema innata de la sociedad.
Una guerra que a Gacha le sumo más enemigos, como por ejemplo los del Cartel de Cali, que no estuvieron de acuerdo en la forma terrorista en que operaba el grupo de los extraditables.
Fue así como Rodríguez Gacha se echo de enemigo al Estado, que ya lo tenía bajo la mira en ese momento. Pues le seguían el rastro de todas sus operaciones y movimientos para poder darle de baja.

Fin del Mexicano (muere el lugarteniente y el segundo al mando del Cartel de Medellín)
Esto al saber que contaba con un buen respaldo, pues sabía que el Cartel de Cali venía trabajando en conjunto con el Bloque de Búsqueda y la DEA.
Proceden tiempo después a dar con una estrategia para ingresar aquel caballo de Troya (el navegante), así que comienzan a esparcir el rumor de los éxitos de la naviera de alias el navegante, en la exportación de droga. Sería así como Gonzalo Rodríguez Gacha daría con este personaje, a quien resulta ofreciéndole trabajo.
Una de sus primeras misiones sería transportar un cargamento de armas desde Israel a Colombia. Aquí con ayuda del mercenario Yair Klein pudo traer las armas y cumplirle a Gacha. Ganando la confianza del Mexicano, quien era el segundo al mando del cartel y lugarteniente de Pablo Escobar Gaviria.
Luego sería Pablo Escobar quien le encargaría el envió de 1500 kilos de coca a Canadá. Algo que logro sin contratiempo el navegante, esto gracias al respaldo financiero de sus patrones de Cali. Aquí sería la primera vez que el sicario da buenos resultados, dando el primer chivatazo para dar con el paradero de uno de ellos, pero sin ningún resultado, pues nadie iría a buscarlo.
Tiempo después Gacha se vuelve más paranoico de costumbre por la persecución en la que se encontraban. Y descubre que su organización está siendo infiltrada por las autoridades, por lo que decide esconderse en los dominios de Pablo Escobar.
Después deja a un lado la protección de Pablo Escobar y sin seguirle su consejo se marcha con su hijo Freddy (alias pocillo), y con el navegante a la ciudad de Cartagena, para organizar una nueva ruta de cocaína y enseñarle a su hijo favorito todo el negocio.
Estando allí el navegante aprovecha para escurrirse, sin ser observado, para cantarles la ubicación del Patrón (Gacha), al bloque de búsqueda. El mexicano se entera de que algo anda mal con el navegante y decide huir rápidamente.
Se da inicio así a la operación Apocalipsis en 1989 donde se crea un operativo con 30 personas encargadas de atrapar al vándalo. Entre ellos iba el navegante tripulando el helicóptero para arrojarles el punto de ubicación exacta.
El mexicano huye con su hijo en una lancha rápida hacia Tolú y se esconde en una bodega de su propiedad. Cuando el bloque de búsqueda llega a la bodega, Gacha escapa con su hijo y varios hombres en un camión, en la huida se produce un fuerte tiroteo, donde es dado de baja su hijo Fredy pocillo. Luego seguiría Gacha, quien muere cuando una bala destroza su cara, razón por la cual tuvo que identificarse a través de sus huellas dactilares.
Algunos dicen que el mexicano decidió accionar una granada e inmolarse. Y morir en su ley con el lema de los extraditables «Preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos».
Fuentes sobre Gonzalo Rodríguez Gacha (“El Mexicano”)
- Hernández, A. (2014). Los señores del narco. Grijalbo. Páginas 5-16.
- Koonings, K. & Kruijt, D. (2002). Las sociedades del miedo. El legado de la guerra civil, la violencia y el terror en América Latina. Universidad Salamanca. Páginas 11-15.
- Cortés, F. (2009). A los 20 años de la cacería de el Mexicano [PDF]. Páginas 1-42. Recuperado de: http://www.mamacoca.org/docs_de_base/La_Representacion_Social_del_narcotrafico/FernandoCortes_La_caceria_del_mejicano_a-los-20-anos_IntermedioEd_nov2009.pdf
- Velásquez, J. E. (1993). Cómo me infiltre y engañe al Cartel [PDF]. Oveja Negra. Páginas 1-11. Recuperado de: http://www.mamacoca.org/docs_de_base/La_Representacion_Social_del_narcotrafico/JEVelasquez_ElNavegante_Como_infiltre_el%20Cartel_elMejicanoOvejaNegra1993.pdf
- Gallo, I. (2021, 9 febrero). La venganza de Rodríguez Gacha contra las FARC. Las 2 Orillas. Recuperado de: https://www.las2orillas.co/la-venganza-de-rodriguez-gacha-contra-las-farc/
- [Autor desconocido]. (2018, 27 septiembre). La guerra verde: los años ochentas, parte 2. El Pensante. Recuperado de: https://elpensante.com/la-guerra-verde-los-anos-ochentas-parte-2/
- [Autor desconocido]. (1992, 11 mayo). La Reinserción de los esmeralderos. Esmeraldas de Sangre. Recuperado de: https://esmeraldasdesangre.blogspot.com/p/como-paso.html
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