Actualización: agosto 1, 2026
La figura de Hermann Göring trasciende la simple jerarquía militar para consolidarse como el pilar de lealtad absoluta sobre el cual Adolf Hitler cimentó el poder del Tercer Reich. Como comandante supremo de la Luftwaffe y sucesor designado del Führer, su ascenso desde las cenizas de la Primera Guerra Mundial hasta la cúspide de Alemania narra una crónica de ambición desmedida, innovaciones tácticas en el espacio aéreo y una decadencia marcada por la soberbia. Desde su papel fundamental en las invasiones en el Este hasta su juicio final en Nuremberg, la trayectoria de este jerarca nazi revela la complejidad de un hombre que, entre el lujo extravagante y el mando implacable, definió el destino de Europa.
Hermann Göring una adolescencia encaminada al riesgo y a la milicia
Forjar el temperamento: El despertar marcial de Hermann Göring
La cuna de Rosenheim, en Baviera, presenció el nacimiento de Hermann Wilhelm Göring el 12 de enero de 1893, marcando el inicio de una biografía definida por la insubordinación y una búsqueda incesante de validación jerárquica.
Desde su infancia, Göring proyectó una personalidad refractaria a la autoridad convencional, evidenciando los rasgos de un hijo rebelde cuya brújula interna apuntaba siempre hacia el liderazgo y el reconocimiento público. Esta naturaleza indómita encontró su primer choque frontal con la realidad a los once años, cuando su padre, Heinrich, decidió enviarlo a un internado en Ansbach. La elección, ejecutada de manera aleatoria, resultó en un entorno de disciplina espartana y carencias alimentarias que el joven Hermann no tardaría en desafiar.
Liderazgo embrionario y la rebelión de Ansbach
Göring halló la respuesta orquestando una protesta colectiva entre sus compañeros, un acto de sedición juvenil que cristalizó su capacidad innata para movilizar voluntades bajo un propósito común. Este episodio no fue una simple rabieta escolar, sino la primera evidencia tangible de su carisma de mando, emergiendo frente a las instituciones que pretendían doblegarlo.
El refugio en la mitología y el culto al riesgo
Mientras su entorno exigía sumisión, su intelecto se nutría de las sagas teutónicas, sumergiéndose en la épica de los Nibelungos y las gestas de figuras históricas como Carlomagno o Federico el Grande. Los libros de caballería no eran para él simple entretenimiento, sino un manual de vida que alimentaba su fascinación por el heroísmo y la estética del guerrero germano.
Hermann Göring su buen desempeño como militar en la Guerra
Ascenso en el firmamento bélico: La metamorfosis aérea de Hermann Göring
La Gran Guerra representó para Göring el laboratorio definitivo de su ambición. Su bautismo de fuego ocurrió en el estancamiento de las trincheras, donde se forjó como un experimentado oficial subalterno. Sin embargo, el barro y la humedad pronto le pasaron factura en forma de un severo ataque de reumatismo, una dolencia que lo alejó temporalmente del frente, pero que catalizó una revelación estratégica: el futuro del conflicto no se decidiría en el lodo, sino en la supremacía del espacio aéreo.
Tras su convalecencia, y convencido de la eficacia superior de los ataques desde el cielo, solicitó formalmente su traslado a la Academia de Vuelo. Ante el rechazo administrativo de la cúpula militar, Göring optó por la insubordinación: se trasladó por cuenta propia asumiendo las consecuencias legales. Aunque fue sentenciado a tres semanas de arresto en barracones, el destino intervino; la orden nunca se ejecutó al ser asignado al XXV destacamento aéreo del Quinto Ejército del príncipe Guillermo. Se dice, incluso, que en el caos burocrático de aquel despluegue, el joven oficial llegó a sustraer una aeronave para asegurar su incorporación al destacamento.
Incialmente, su rol se centró en el reconocimiento aéreo, una tarea técnica que exigía precisión quirúrgica para fotografiar y cartografiar las posiciones de artillería enemigas desde aeroplanos primitivos. La peligrosidad de estas misiones era extrema, pero la pericia de Göring junto a su compañero Loerzer fue tal que el príncipe heredero les otorgó la Cruz de Hierro de primera clase en 1915. No conforme con la observación, Hermann expandió sus capacidades aprendiendo código morse para optimizar la comunicación con la base en tiempo real.
Su primera gran hazaña ofensiva marcó un hito: atacó un avión francés utilizando únicamente su pistola de reglamento y lanzó manualmente pequeñas bombas —denominadas “ratones de aviador”— sobre hangares enemigos. Este espíritu impulsivo inspiró la implementación de ametralladoras fijas en los aviones, convirtiéndolo en el primer aviador alemán en ejecutar tal innovación táctica.
Hermann Göring su llegada y participación dentro del Partido Nazi
El fin de la epopeya aérea no fue para Göring un aterrizaje, sino el desplome hacia una realidad civil que despreciaba, antes de hallar el combustible para su ambición definitiva.
“Le di mi mano y le dije: ‘Me pongo a su disposición sin reservas’. Hitler fue la respuesta a todo lo que yo esperaba para Alemania.” — Hermann Göring sobre su primer encuentro con el futuro dictador.
El ocaso del héroe y la deriva del asfalto
Tras el colapso del Imperio, el antiguo “As del aire” se encontró en una desocupación que hería su orgullo aristocrático. Sobrevivió gracias a sus conexiones en la industria aeronáutica, realizando exhibiciones de acrobacia y vuelos comerciales por 50 coronas. Sin embargo, la inestabilidad de transportar hombres de negocios en viajes privados lo sumió en una encrucijada existencial. Buscando un nuevo norte, decidió matricularse en Ciencias Políticas, intentando descifrar el caos de una nación que ya no reconocía.
Indudablemente, el destino aguardaba en el convulso Múnich de noviembre de 1922. Entre las protestas de una economía asfixiada, Göring escuchó por primera vez el nombre de Adolf Hitler. En un mitin donde la multitud clamaba por el líder nacionalsocialista, este se rehusó a hablar, alegando que las protestas eran estériles si no contaban con una fuerza real para respaldarlas. Esta lógica de poder absoluto resonó en Göring; la curiosidad se transformó en una afinidad electiva inmediata.
Su regreso de nuevo al Partido Nazi, triunfos y fracasos dentro del Tercer Reich
El retorno de Göring a la patria no fue el desfile de un héroe, sino el deambular de un espectro adicto que, entre las sombras de la derrota, aguardaba el momento para reclamar su corona de hierro.
“Mi medida de todas las cosas no es el código penal, sino mi conciencia como nacionalsocialista. Yo soy el responsable de todo lo que se ha hecho.” — Hermann Göring durante los Juicios de Núremberg.
El calvario de la morfina y la metamorfosis del cuerpo
Tras el fracaso del Putsch, el refugio en Austria se convirtió en una prisión de dolor. La infección de sus heridas en la ingle lo arrastró a un abismo de fármacos en el hospital de Garmisch; allí, las dosis masivas de morfina deformaron su fisonomía, disparando su peso hasta los 160 kilogramos y sembrando una adicción que lo acompañaría como una sombra voraz. En Suecia, tras dos años de lucha contra sus demonios internos, logró una recuperación parcial. En 1927, amparado por la amnistía de la República de Weimar, regresó a una Alemania que lo miraba con recelo, considerándolo un desertor de la causa.
Ciertamente, su reingreso al partido no fue un acto de gracia, sino una maniobra de alta política. Con Ernst Röhm al mando de las SA, Göring tuvo que reinventarse como el rostro respetable del nacionalsocialismo. En 1928, su suerte cambió al ser elegido diputado en el Parlamento. Este cargo no solo le otorgó un sueldo, sino la llave de entrada a los círculos financieros más exclusivos de Berlín, donde su opulencia empezaba a cristalizar.
Fuentes sobre Hermann Göring ficha importante del Tercer Reich
- McNab, Chris (autor). La élite de Hitler. Las SS 1939-1945; Ed. (LIBSA); Páginas (369); Fecha [10 noviembre 2015].
- Gallego, Ferran (autor). Todos los Hombres del Führer. (La élite del nacionalismo 1919-1945); Ed. (DEBOLSILLO); Páginas (576); Fecha [2008].
- Manvell, Roger (autor). Goering (Tempus); (Ed. Roca Editorial); Páginas (634); Fecha [1 de septiembre 2009].
- La Vanguardia (Página Web). ¿Göring, un vividor en la cúspide del nazismo; Autor: Sergi Vich Sáez; (28/03/2020). Recuperado de:
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20200328/4891208001/hermann-goring-tercer-reich-iigm-adolf-hitler.html - El Tercer Reich en el Poder (Ed. Península). Fecha [2005]. [PDF file]. Autor: Richard Evans. Recuperado de:
https://historiadelascivilizacionesblog.files.wordpress.com/2016/01/evans-richard-el-tercer-reich-en-el-poder.pdf
